viernes, 16 de enero de 2015

Sin rastro de la repatriación del oro alemán

 

 

 

Una de las partidas más novedosas de los Presupuestos Generales alemanes para 2015 es la dedicada a la contratación de nuevos policías, 209 de los cuales serán destinados a cuidar de la seguridad del Bundesbank, un servicio hasta ahora externalizado y del que se venía ocupando la empresa de seguridad Pond. Es el único dato preciso que ofrece el banco central alemán sobre la marcha de la gran repatriación de oro que lleva ya dos años de trayectoria y de cuyos resultados hasta ahora no hay cifras.

La historia de la mayor mudanza de oro de la historia comenzó en octubre de 2012, cuando el Tribunal Federal de Cuentas alemán ordenó un control regular de las reservas alemanas en lingotes de oro en el extranjero y la comprobación de que las barras de oro estaban efectivamente en las cajas fuertes en Nueva York, París y Londres. Lo siguiente que supimos fue que Alemania, con la segunda mayor reserva de oro en el mundo, que a fines del 2011 totalizaba 3.396 toneladas con un valor de 133.000 millones de euros, tenía intención de repatriar 674 toneladas de oro almacenadas en la Reserva Federal de Nueva York y en el Banco Central de Francia, un proceso de años cuyo objetivo final era que, para 2020, la mitad de las reservas de oro alemanas estuvieran almacenadas físicamente en las bóvedas del Bundesbank, en territorio alemán.

Hace un año por estas fechas, el Bundesbank realizó otro sorprendente anuncio: de las 84 toneladas que se suponía que debían ser devueltas en 2013 con el fin de cumplir con el objetivo establecido, tan sólo habían sido capaces de conseguir 37 toneladas, cinco de ellas procedentes de EEUU. La razón del retraso, según el Bundesbank, fue que «los lingotes almacenados en París ya tienen la forma alargada con bordes biselados propia del estándar London Good Delivery (LGD), mientras que los almacenados en Nueva York siguen un estándar anterior y tienen otra forma». Problemas de logística. Pero la noticia de que el oro debía ser refundido para seguir la norma LGD apenas sirvió para tranquilizar a los alemanes, tan celosos de su oro, y el Bundesbank lleva un año tratando de demostrar que el oro está y que está a buen recaudo.

 

 

Pruebas físicas

Los datos concretos publicados sobre el estado del oro y el ritmo de repatriación han sido escasos, pero, a cambio, el pasado julio el Bubase prestó a ofrecer pruebas físicas. Los días 12 y 13, Jens Wiedmann abrió las puertas de la institución al público por primera vez en la historia e incluso puso a su disposición un lingote de 12,5 kilos y un valor aproximado de 400.000 euros, para que pudiesen manosearlo. Con la misma falta de fe con la que Santo Tomás introdujo sus dedos en las llagas de Cristo, muchos alemanes quisieron tocar con sus propias manos aquel lingote «recién llegado de Nueva York».

Durante este año, además, hemos escuchado numerosas declaraciones encaminadas a tranquilizar, como las del portavoz de temas presupuestarios de la CDU de Merkel, Norbert Barthle: «Objetivamente, no hay ninguna razón para la desconfianza hacia los EEUU». «Cumpliremos con los plazos previstos», decía a mitad de año uno de los miembros de la directiva del Bundesbank, Carl-Ludwig Thiele. Y al cierre de 2014, todo lo que ha informado Weidmann, según informa la agencia DPA, es que el proceso continua «voll im Plan» (según lo previsto), pero sin dar una sola cifra de lingotes ya repatriados. El «plan», a fecha de marzo de 2014, establecía que a finales de año hubiesen sido repatriadas entre 30 y 50 toneladasde oro desde el 33 de Liberty Street (Nueva York) pero cuántas de esas toneladas han llegado ya al nuevo Fort Knox de Frankfurt, es un dato que el Bundesbank prefiere por el momento no hacer público.

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/2014/12/26/549c75c922601db71b8b4578.html

Vladimir Putin, condenó el ataque perpetrado contra la sede de "Charlie Hebdo"

 

 

El presidente ruso, Vladimir Putin, condenó enérgicamente el ataque perpetrado contra la sede del semanario satírico francés "Charlie Hebdo" en París, que ha causado al menos doce muertos, y expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas.
"El jefe de Estado (ruso) condenó enérgicamente este crimen cínico y reiteró la disposición (de Rusia) a seguir con la cooperación activa en la lucha contra la amenaza del terrorismo", según un comunicado hecho público por el Kremlin.
Vladimir Putin "ha remitido palabras de condolencia y apoyo a los familiares y allegados de los fallecidos y deseado una pronta curación a todos los que han sufrido a manos de los extremistas", agregó.
Doce personas han muerto, entre ellas dos policías, y una veintena han resultado heridas en el ataque contra la sede del "Charlie Hebdo", en París, perpetrado por al menos dos individuos armados.
El presidente francés, François Hollande, dijo que "no hay duda" de que se trata de "un atentado terrorista" y recordó que la revista había sido repetidamente amenazada después de publicar caricaturas del profeta Mahoma.

Marine Le Pen propuso reinstaurar el servicio militar obligatorio en Francia

 

 

 

"Los fundamentalistas islamistas están en guerra contra Francia, es una fuerza internacional que apunta a la expansión. Pero no es mas que Bin Laden que actúa, sino una escoria de los suburbios", agregó.

La Marine Le Pen, lider del Frente Nacional (FN) propuso hoy en una conferencia de prensa reinstaurar el servicio militar obligatorio en Francia y solicitar un incremento en el presupuesto para el ministerio de Defensa.
"Los fundamentalistas islamistas están en guerra contra Francia, es una fuerza internacional que apunta a la expansión. Pero no es mas que Bin Laden que actúa, sino una escoria de los suburbios", lanzó hoy Marine Le Pen al presentar sus propuestas de seguridad luego del atentado en la revista Charlie Hebdo y los ataques posteriores de la semana pasada.
Entretanto, Jean-Marie Le Pen, padre de Marine, adhirió a la teoría del complot que circula en Francia."El atentado tiene la firma de los servicios secretos", consideró el ex paracaidista Le Pen en una entrevista al diario ruso Komsomolskaïa Pravda.
Sin peso en el Parlamento, pero liderando la intención de voto para la próxima presidencial de 2017, Marine Le Pen volvió a agitar el debate en Francia.
"El servicio militar debe volver a ser obligatorio, por seis meses y para todos nuestros jóvenes", afirmó Le Pen, quien la semana pasada solicitó se convoque a un referéndum para consultar a los franceses sobre la posibilidad de reinstaurar la pena de muerte.
El servicio militar obligatorio fue anulado en mayo de 1996 por el presidente conservador Jacques Chirac.
Pese a liderar las encuestas de la elección presidencial de 2017, la mismas encuestas coinciden en que la ultraderechista no podría alcanzar la presidencia por el alto rechazo que genera en casi dos tercios de los franceses.
"Visto que hoy por hoy el Ejército es responsable de nuestra seguridad interior reclamamos una fuerte alza presupuestaria durante los próximos cinco años".
El atentado a la revista satírica Charlie Hebdo y los ataques posteriores que dejaron 17 muertos y los tres islamistas abatidos, obligó al gobierno a desplegar 10.000 militares para fortalecer la seguridad interior.
"Desde 2007 hasta hoy, Nicolas Sarkozy y Francois Hollande recortaron 50.000 puestos en el Ejército", denunció la ultraderechista, que reclamó la creación de "una brigada antiterrorista, dependiente del ejercito, para restablecer el orden en los suburbios".
"Esta brigada antiterrorista tendría como misión vaciar los sótanos de armas y restablecer el orden republicano", aseveró la diputada europea.
Asimismo, criticó la labor de los servicios secretos y exigió la creación de nuevas prisiones para responder a la inseguridad.
La ultraderechista apuntó con dureza al ex presidente Nicolas Sarkozy porque "su intervención militar en Libia en 2011 fue un potente fertilizante para el yihadismo internacional.
"Esta historia de que olvidaron el documento en el auto recuerda al pasaporte de un terrorista encontrado entre las cenizas del 11 de setiembre en Nueva York. Nos quieren hacer creer que los terroristas son idiotas. Esta atentado tiene la firma de los servicios secretos", dijo, Jean-Marine Le Pen.
El domingo en París, agrupaciones de extrema derecha convocaron a manifestarse en la plaza de la Bolsa "contra el Islam", pese al intento judicial del gobierno de prohibir la manifestación.

Fuente: Telam.

Alain de Benoist sobre la masacre de Charlie Hebdo

 

 

 

Nicolas Gauthier: Pasando las legítimas indignaciones sobre la masacre en las oficinas de Charlie Hebdo, ¿qué lección podemos sacar de este evento? ¿Deberíamos verlo,  como algunos en los medios, como una evidencia de una “guerra total” declarada entre el Islam y el Cristianismo, entre Oriente y Occidente? 

Alain de Benoist: La manera abominable en la cual los empleados de Charlie Hebdofueron masacrados retuerce mi corazón, por supuesto.  Y cuando la emoción lo arrolla todo, es mucho más difícil mantenerse razonable. Sin embargo es lo que más se necesita. Debemos imponer una distancia interior que nos permita analizar el evento y aprender de él. ¿A qué nos estamos enfrentando? Una nueva forma de terrorismo, inaugurada en Francia por Khaled Kelkal y Mohammed Merah. Difiere de oleadas de terrorismo anteriores (como el 11 de septiembre o las bombas en Madrid), que fueron planeadas e implementadas desde el exterior por redes internacionales.

Aquí estamos lidiando con ataques planeados en Francia por individuos radicalizados más o menos independientemente. Ellos fueron gradualmente de la delincuencia al jihadismo, pero son generalmente fracasados en ello. Ellos tienen gran compostura, saben cómo usar las armas, y son completamente indiferentes a las vidas de los otros. Pero sin embargo siguen siendo amateurs, torpes provocadoras, como los hermanos Kouachi que decidieron matar al personal  de una revista “para vengar al profeta”, pero fueron a la dirección equivocada, dejaron pistas por todos lados, no tenían estrategia de salida, y se olvidaron su identificación personal en un auto simplemente abandonaron. Torpes impredecibles, lo que los hace a ellos más peligrosos.

Deberíamos estar alerta al contagio mimético. La misma lógica mimética que encendió la comunión emocional de la gran marcha en apoyo de Charlie Hebdo no fallará en inspirar a potenciales emuladores de Merah, los hermanos Kouachi, o Amedy Coulibaly. Imaginen la historia social que podría ser causada por una repetición en pequeños intervalos de ataques como el que acabamos de atestiguar. En tal clima, todas las formas de manipulación se vuelven posibles. Ya lo hemos visto en el pasado. Esto es llamado “la estrategia de tensión”.

Es obviamente necesario hacerle la guerra a esta gente por todos los medios necesarios. Pero hablar de una “guerra total” no significa mucho. Los jihadistas (o los que dictan fatwas) son tan representativos del Islam como el Ku Klux Klan es del Cristianismo. Es más, no son los jihadistas, sino los Occidentales los primeros que levantaron el espectro del “choque de civilizaciones” después de trabajar para desestabilizar a todo el Medio Oriente y de eliminar todas las cabezas de los estados árabe-islámicos, desde Saddam Hussein a Gaddafi, que había puesto frenos contra el radicalismo islámico. La necesidad de pelear contra las consecuencias inmediatas no debería oscurecer el reflejo de las causas raíces.

Gauthier: Esta no es la primera vez que un diario ha sido atacado violentamente. Recordamos en particular los ataques contra Minute y Le choc du mois,  sin víctimas. Sin embargo, ha habido menos empatía mediática durante esos potenciales hechos fatales de violencia. Siempre el mismo doble-estándar.

Benoist: Digamos si, en lugar de atacar a los editores de Charlie Hebdo, los terroristas hubieran decimado valeurs actualles, es poco probable que las reacciones hubieran sido las mismas.  La gente no declararía “Je sui Valeurs” como vemos “Je suis Charlie” (del verbo “ser”, supongo, y no del verbo “seguir”). Los políticos gubernamentales ciertamente no habrían hablado de “unidad nacional” (un tema difícil de explicar por excelencia, sin embargo, porque tal “unión” siempre beneficia a aquellos que tienen poder y que se quieren beneficiar de un consenso). A diferencia de sus predecesores Hara Kiri,Charlie Hebdo, el diario liberal-libertario, se ha transformado en uno de los órganos de la ideología dominante. Ellos pueden reconocer a los suyos.

Gauthier: Se nos dice, por unanimidad, que Charlie Hebdo ha hecho de la libertad de expresión su grito de guerra. ¿Pero qué hay de las campañas contra Richard Millet y Ediciones Gallimard, Fabrice Le Quintrect en France Inter,  y Robert Ménard y Eric Zemmour en I>Télé? ¿Puede la libertad de expresión tener límites?

Benoist: Suficiente hipocresía. El 26 de abril de 1999, los líderes de Charlie Hebdollevaron dibujos al Departamento de Interior conteniendo 173,700 firmas llamando a la prohibición del Frente Nacional. ¡Era un asunto de defender la libertad de expresión! Manuel Valls dijo que “El libro de Zemmour no merece ser leído”, mientras que otro ministro preguntó sin vergüenza que “Los shows televisivos y las columnas de los diarios dejaron de albergar tales afirmaciones”.  Por no hablar del caso Dieudonné.

Dicho eso, seamos justos. Entre aquellos que elogian la libertad de expresión cuando se trató de Zemmour, hay desafortunadamente muy pocos que estén dispuestos voluntariamente a extenderla a sus oponentes. “La libertad es siempre la libertad de aquellos que piensan diferente” (Rosa Luxemburgo),  lo que significa que tenemos que defenderla incluso cuando beneficia a aquellos que despreciamos. Pero eso es precisamente lo que la ideología dominante se niega a hacer, aquí y en los Estados Unidos, donde la Primera Enmienda permite a cualquier decir o escribir lo que quiere, pero donde las perspectivas y posturas no-conformistas son cada vez más marginalizadas de lo que son en Francia.  ¡A si como el derecho a trabajar nunca le dio a nadie un trabajo, el derecho a hablar no garantiza la oportunidad de ser oído!

Visteo en: http://www.counter-currents.com/2015/01/alain-de-benoist-sobre-la-masacre-de-charlie-hebdo/

sábado, 10 de enero de 2015

POLARIZACIÓN VERSUS GLOBALIZACIÓN

 

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En un mundo globalizado, naturalmente, tienden a desaparecer los polarizadores internacionales (centros con gran capacidad de acción económica y/o estratégico-militar) y, en especial, los polarizadores clásicos, que son los que operaron en los últimos tres siglos de historia occidental, antes de la irrupción masiva de las razas "coloniales". La globalización es la hegemonía de un solo polarizador. Los actores principales de la globalización tienen como objetivo la maximilización de los beneficios y no la potenciación de su propio Estado, aunque se trate de los Estados Unidos. Como entidad política y geográfica, el antiguo país central puede entrar en declive por el mismo proceso mediante el cual sus principales empresas logran beneficios crecientes.

La naturaleza del sistema internacional actual tiende a definir, en la escala global, sólo dos "países", con sus geografías y recursos desigualmente distribuidos: el país de los ricos o incluidos, y el país de los pobres o excluidos. Las instituciones estatales de los países excluidos, o "desgarrados", como las fuerzas armadas, deben definir - en primer lugar ante sí mismas - qué "país" aspiran a defender. Queda fuera de toda discusión, dentro de este modelo de gobierno mundial, que todo intento de integrar "fronteras adentro" del Estado-nación, es una actitud penalizada por la lógica del modelo. Uno de los objetivos principales de los actores transnacionales es lograr la privatización y la liberalización de los servicios –en especial de los servicios financieros-, más la eliminación de los principios básicos de la defensa nacional, con el objeto de eliminar cualquier amenaza de planificación económica nacional y de desarrollo independiente.

Todas las instituciones integrativas dentro del Estado-nación deben ser destruidas, "desprotegidas" de los "favores" del Estado. Desaparece la "vieja" configuración "nacional" del Estado. Queda vigente una nueva configuración "estatal", la mayoría de las veces fragmentada o desgarrada. Es por ello que no desaparecen todas las formas de proteccionismo. Los mecanismos de protección son rediseñados para aumentar el poder y la riqueza de las grandes corporaciones transnacionales (que no necesariamente son multinacionales: gran parte del "capitalismo nacional" hoy se ha trans-nacionalizado sin multi-nacionalizarse).

La globalización como modelo de gobierno mundial es una estructura oligárquica que condena a la marginalidad al vasto "país" mundial de los excluidos, a los pobres y sin poder, dentro y fuera de los países centrales, dentro y fuera del espacio blanco-occidental. En el plano político interno opera dejando grandes vacíos en el ordenamiento democrático, de tal manera que la capacidad de decisión siga en manos de los que Adam Smith, en el siglo XVIII, llamó "los amos del universo", quienes se manejan "con el vil principio: Todo para nosotros, nada para los demás".

La organización oligárquica global succiona riquezas para el "país de los incluidos" que está desigualmente distribuido por toda la superficie del globo. Adam Smith acusaba a los fabricantes y comerciantes de su época de "infligir horribles infortunios y de perjudicar al pueblo de Inglaterra". Hoy en día, el 40% del comercio exterior de los Estados Unidos se realiza entre compañías dirigidas en forma centralizada. Esas compañías pertenecen a los mismos grupos que controlan la producción y la inversión.

El efecto que provoca la acción de la oligarquía global sobre la totalidad del "país de los excluidos" es auténticamente devastador. El abismo que separa a las regiones ricas de las pobres se ha duplicado en las últimas dos décadas. La transferencia de recursos del "sur" al "norte" fue de 400.000 millones de dólares entre 1982 y 1990.

Norberto Ceresole

YO NO SOY «CHARLIE HEBDO»

 

 

Llegados a la culminación del dislate, hemos escuchado defender un sedicente «derecho a la blasfemia»

DURANTE los últimos días, hemos escuchado calificar a los periodistas vilmente asesinados del pasquín Charlie Hebdo de «mártires de la libertad de expresión». También hemos asistido a un movimiento de solidaridad póstuma con los asesinados, mediante proclamas inasumibles del estilo: «Yo soy Charlie Hebdo». Y, llegados a la culminación del dislate, hemos escuchado defender un sedicente «derecho a la blasfemia», incluso en medios católicos. Sirva este artículo para dar voz a quienes no se identifican con este cúmulo de paparruchas hijas de la debilidad mental.

Allá por septiembre de 2006, Benedicto XVI pronunció un grandioso discurso en Ratisbona que provocó la cólera de los mahometanos fanáticos y la censura alevosa y cobarde de la mayoría de mandatarios y medios de comunicación occidentales. Aquel espectáculo de vileza infinita era fácilmente explicable: pues en su discurso, Benedicto XVI, además de condenar las formas de fe patológica que tratan de imponerse con la violencia, condenaba también el laicismo, esa expresión demente de la razón que pretende confinar la fe en lo subjetivo, convirtiendo el ámbito público en un zoco donde la fe puede ser ultrajada y escarnecida hasta el paroxismo, como expresión de la sacrosanta libertad de expresión. Esa razón demente es la que ha empujado a la civilización occidental a la decadencia y promovido los antivalores más pestilentes, desde el multiculturalismo a la pansexualidad, pasando por supuesto por la aberración sacrílega; esa razón demente es la que vindica el pasquín Charlie Hebdo, que además de publicar sátiras provocadoras y gratuitamente ofensivas contra los musulmanes ha publicado en reiteradas ocasiones caricaturas aberrantes que blasfeman contra Dios, empezando por una portada que mostraba a las tres personas de la Santísima Trinidad sodomizándose entre sí. Escribía Will Durant que una civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro; y la basura sacrílega o gratuitamente ofensiva que publicaba el pasquínCharlie Hebdo, como los antivalores pestilentes que defiende, son la mejor expresión de esa deriva autodestructiva.

Debemos condenar este vil asesinato; debemos rezar por la salvación del alma de esos periodistas que en vida contribuyeron a envilecer el alma de sus compatriotas; debemos exigir que las alimañas que los asesinaron sean castigadas como merecen; debemos exigir que la patología religiosa que inspira a esas alimañas sea erradicada de Europa. Pero, a la vez, debemos recordar que las religiones fundan las civilizaciones, que a su vez mueren cuando apostatan de la religión que las fundó; y también que el laicismo es un delirio de la razón que sólo logrará que el islamismo erija su culto impío sobre los escombros de la civilización cristiana. Ocurrió en el norte de África en el siglo VII; y ocurrirá en Europa en el siglo XXI, a poco que sigamos defendiendo las aberraciones de las que alardea el pasquín Charlie Hebdo. Ninguna persona que conserve una brizna de sentido común, así como un mínimo temor de Dios, puede mostrarse solidaria con tales aberraciones, que nos han conducido al abismo.

Y no olvidemos que el Gobierno francés –como tantos otros gobiernos occidentales–, que amparaba la publicación de tales aberraciones, es el mismo que ha financiado en diversos países (y en especial en Libia) a los islamistas que han masacrado a miles de cristianos, mucho menos llorados que los periodistas del pasquín Charlie Hebdo. Puede parecer ilógico, pero es irreprochablemente lógico: es la lógica del mal en la que Occidente se ha instalado, mientras espera la llegada de los bárbaros.

http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/20150110/sevp-charlie-hebdo-20150110.html

viernes, 9 de enero de 2015

Denes Martos: Me hago responsable por lo que digo; no por lo que Usted entiende

 

 

Yo juzgo a las religiones observando si sus adherentes
se convierten en mejores personas al practicarlas.
Joe Mullally

Las personas que quieren compartir sus opiniones religiosas contigo
casi nunca quieren que compartas las tuyas con ellos.
Dave Barry

Si Dios no existiese, tampoco existirían los ateos.
G.K. Chesterton

 

 

Doce muertos es algo que suena a mucho.

Aun cuando uno no está demasiado seguro de a quién condenar primero; si al grupete de dibujantes y escribas de la revista Charlie Hebdo que desde su soberbia irreverente publicaban imágenes y mensajes ofensivos de tal chabacanería y de tan mal gusto que hubiesen hecho vomitar de asco hasta a un agnóstico irreverente como George Bernard Shaw, o a unos sujetos que entraron a las oficinas de la revista el 7 de Enero y se dedicaron a matar gente con la misma fría indiferencia con la cual cualquiera aplasta un mosquito contra la pared.

De cualquier manera, los doce muertos y la forma en que fueron eliminados constituyen una salvajada muy sospechosamente eficaz. Porque hay que ser más que ingenuo para comprarse la historia de que esto es obra de dos locos terroristas improvisados que se despertaron un buen día con ganas de jugar a los mártires vengadores del honor de Mahoma. El operativo trasunta un profesionalismo letal por donde se lo mire: planificación detallada, preparación minuciosa, Kalashnikovs, lanzagranadas, pasamontañas, munición en abundancia, fría determinación profesional y finalmente una buena vía de escape inmediata.

Y, tanto como para que no queden dudas, a una persona le gritaron: "Dígale a los medios que esto es Al-Qaeda en Yemen". Con lo cual toda la autoría del atentado quedó limpita y prolijamente dirigida hacia lo que los norteamericanos (y no los franceses) han definido como "Al-Qaeda en la Península Árabe" (AQAP por sus siglas en inglés). Una agrupación que tenía su lista de herejes a eliminar por el delito de "insultar al profeta Mahoma" y en la misma figuraban – no por casualidad – miembros del personal de Charlie Hebdo.

Y ¿saben cómo la policía francesa descubrió tan rápidamente quiénes habían sido los autores del atentado? Pues porque uno de ellos dejó abandonada una tarjeta de identidad en el auto en el que escaparon. (¿Estos terroristas siempre "olvidan" algo en los autos que usan? En el caso del 9/11 en EE.UU. pasó exactamente lo mismo.)

O sea, recapitulemos: Kalashnikovs, pasamontañas, granadas, munición en abundancia, una aproximación al objetivo absolutamente eficaz, el frío asesinato profesional de doce personas, una retirada exitosa, una deliberada referencia a "Al-Qaeda en Yemen"… y una tarjeta de identidad olvidada en el vehículo de escape.

Doce muertos en un atentado a los disparos es un poco mucho. Pero también es mucho pedir que nos creamos que esto ha sido obra de fanáticos improvisados. A todo lo cual se agregó después otro "loco terrorista" que, luego de matar a una mujer policía se atrincheró en un supermercado "kosher" judío de Porte de Vincennes con al menos 5 rehenes.

La gran pregunta que uno se hace es: ¿a quién beneficia todo esto?

Por de pronto toda esta secuela de ataques en Francia tiene lugar apenas unos días después de que Francia reconoció al Estado Palestino y Hollande propuso levantar las sanciones contra Rusia. Quizás eso no gustó en ciertas altas esferas plutocráticas. Quizás en algún lugar de Washington o Tel Aviv alguien llegó a la conclusión que Francia necesitaba un "correctivo". No faltan quienes creen que, con esto, Europa recibió el mensaje sobre lo que les puede suceder a quienes se salen del papel asignado. [1] (Y dicho sea de paso: ¿por qué estos islamistas atacan a un pasquín satírico de cuarta y ocupan un supermercado kosher, pero nunca asaltan la sede de un fondo buitre o un banco que maneja fondos del narcotráfico y del lavado de dinero?)

Pero sea cual fuere el verdadero motivo de todo esto, sea quién o quienes sean los verdaderos instigadores y beneficiarios de esta masacre, algo hay que ya es seguro: los terroristas están muertos. La policía francesa los descubrió en tiempo récord, los identificó en tiempo récord, los ubicó en tiempo récord, los cercó en tiempo récord, y los mató en tiempo récord. ¡Alucinante!
Muy útil, sobre todo. Realmente conveniente. Ya no queda nadie con vida para contradecir la versión oficial de los hechos.

Y una última cosa: no justifico la muerte de las doce personas de Charlie Hebdo. Cuando alguien se burla de uno – incluso si se burla de algo que uno tiene por lo más sagrado – no creo que la respuesta adecuada sea ponerse un pasamontañas, agarrar una AK-47 y un par de granadas para salir a matar al burlón. Creo que hay otras formas de responder tanto a las burlas como a los insultos que, en este caso, vendrían a ser lo mismo.

Pero tampoco encuentro nada para defender en el pasquín mencionado. Hagan una cosa – si tienen un estómago fuerte – pongan "Charlie Hebdo" en Google y seleccionen "imágenes". Para que quede claro: en mi opinión (y valga por lo que pueda valer), eso no es humor. Eso es simplemente un asco. Un asco que se esconde detrás de la pollera de la libertad de prensa y de opinión para exhibir, bajo el pretexto de un supuesto humor, su deleite en la perversión y el insulto.

Pero lo que también me llama muchísimo la atención es la pasividad directamente bovina del cristianismo. O lo que queda de él. Porque la más simple caricatura de Mahoma desencadena la enérgica – y hasta mortal – respuesta de los musulmanes. La más inocente broma acerca del holocausto o de la religión judía desencadena inmediatamente una catarata histérica de acusaciones de racismo, antisemitismo, intolerancia y odio. Hasta una burla de los homosexuales expone al burlón a una condena universal por homofobia, intolerancia, incomprensión y moral troglodita. Búrlese Usted de Femen o de Pussy Riot y le caerán encima – de a toneladas – los denuestos y las invectivas de todas las erinias y ménades lésbicas que andan sueltas por ahí.

Pero búrlese Usted de Jesucristo y de los cristianos, y no pasará nada. Absolutamente nada. Exhiba Usted un cuadro con Cristo sentado sobre un inodoro y no pasará nada. Absolutamente nada. Crucifique Usted a Jesucristo contra un cazabombardero norteamericano y hasta es posible que lo consideren un gran artista. [2] Los del pasquín de marras publicaron la imagen del papa levantando un preservativo como si fuese una hostia. Luego otra en la cual el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo aparecen sodomizándose mutuamente. Y no pasó absolutamente nada. Y no solo eso sino que ayer miles de imbéciles descerebrados corrieron a la plaza más cercana con un cartel diciendo "Je Suis Charlie".

Con lo que el pasquín lanzó una edición especial y recaudó un millón de dólares en dos días. [3]

Está bien: es cierto que Cristo nos exhortó a presentar la otra mejilla.

Pero nunca exigió que consintiésemos en ser constantemente abofeteados.

 

Denes Martos

“QUIEN A HIERRO MATA…”

 

FEDE

 

Un hecho tan complejo como el ocurrido en Francia puede ser abordado desde diferentes visiones. En esta nota trataremos de dar algunas de ellas.

Para empezar queremos expresar el máximo repudio al ataque terrorista que fanáticos musulmanes han llevado a cabo contra  la revista satírica francesa “Charlie Hebdo”. Inmediatamente decimos que nuestra condena es por la pérdida de vidas y no por un supuesto “ataque a la libertad de expresión”. Porque hay que decirlo; esa revista es provocativa y ofensiva, no sólo contra el Islam sino también contra el catolicismo. Algunos amigos me hicieron llegar una portada de un viejo ejemplar de la misma en la que aparecían “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo” practicando sexo. Nadie puede estar a favor de las muertes, pero queremos que quede claro: la "libertad de expresión" no puede estar por encima del respeto a Dios y a los creyentes. En estrecha relación con lo comentado anteriormente, nos llamó la atención (¿realmente nos extrañó?) que en las marchas efectuadas en Francia por este ataque, los ciudadanos no clamaban en sus consignas por justicia, ni por los muertos…pedían por la libertad…y se rasgaban las vestiduras diciendo que “este  es el peor ataque a la cultura occidental porque fue dirigido contra los principios de la Revolución Francesa”. Pues tal parece que los que defenestraron a Dios exaltando en su lugar a la “Diosa Razón”, produciendo durante el Terror de la Revolución  (entre 1793 y 1794) la suma de  35 a 40.000 muertos recibieron un cachetazo de [fanáticos] pero que adoran a Dios. Es que como se sabe “Dios escribe derecho sobre líneas torcidas”. Es decir, la Revolución Francesa no es lo mejor de la cultura de occidente, sino lo peor. Es su degradación, que llega hasta hoy en esta postmodernidad. Y consecuencia de ello fue lo sucedido en Francia. Más aún; un país que aplicó sistemáticamente el terrorismo en Argelia y diversas partes del mundo se asusta de un acto terrorista en su suelo. Si no hubieran renegado de Dios, recordarían el proverbio: “quien a hierro mata, a hierro muere”;  formulación bíblica que han reemplazado por  “El contrato social” de Rousseau. Lo dijo Alain Touraine, el sociólogo francés, refiriéndose a la matanza en París: "Esto fue una declaración de guerra"; "Hoy mataron a Voltaire". Creemos que están demás los comentarios. Aunque también deberíamos recordar a quienes pretender reducir y trastocar la cultura occidental en post de la Revolución Francesa, el genocidio que produjo la misma en lo que se conoce como “Epopeya de la Vendee”. Sobre el particular, cada vez más historiadores toman la tesis de Reynald Secher de su libro “La Vendee-Venge. Le genocide franco-francais”, hablando de la rebelión vandeana como el “Primer Genocidio de la Historia Moderna” estimando la muerte de 117.000 campesinos. Pero dejemos la arista del análisis histórico y pasemos al político. El  ciudadano francés, vamos a decirlo sin vueltas, es racista. Y sus gobiernos fracasaron con la política de multiculturalidad. No pudieron o no quisieron integrar nada menos que al 6% de la población que profesa el islam; hablamos de 3.500.000 de habitantes. La rebelión árabe de 2005 debió haber sido un llamado de atención, cuando los barrios periféricos salieron a la calle en respuesta a dichos de funcionarios franceses que los tildaban de “chusma”. Finalmente, la frutilla del postre. ¿Se tratará de un elemento más, o será realmente la causa de lo sucedido? Hace meses que el precio del barril de petróleo esta “planchado”; cosa que es sabido, perjudica a EEUU y sus aliados porque no pueden competir con los bajos costos de los países árabes. Pues bien, ni bien ocurrida la masacre de París, los “commodities” del petróleo comenzaron a subir…

FEDERICO GASTON ADDISI.