lunes, 24 de diciembre de 2012

Dr. Pablo Bava Bussalino: La amistad construida en el tiempo



 Doctor Pablo Bava Bussalino



Escribe Dra. Mary I. L. Mitchell

Gracias a la familia de Pablo: a su esposa Stella y a sus hijos por darme esta oportunidad de recordarlo al cumplirse dos años de ausencia.
Es posible que amigos más cercanos tuvieran prioridad para expresarse en esta oportunidad, pero estoy segura que todos quienes realmente lo conocimos coincidimos en que si algo nos dejó y perdura, es el respeto y el cuidado de la “amistad” que con presencia inalterada supo ir construyendo con su forma de “ser” educada y calida, día a día y a través de los años, en su trayectoria en busca de las relaciones humanas, siempre posible cuando se comparten valores esenciales, mas allá de las disidencias formales.
Conocí a Pablo en los pasillos de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata y no fueron las coincidencias, sino los enfrentamientos ideológicos de dos enfoques estudiantiles entonces irreconciliables en lo político, histórico, y sociológico, los que pusieron nuestros ideales con banderías de distinto color en esos tiempos.
Corrían los últimos años de la década del cincuenta: teníamos toda la rebeldía- inexperta pero incontaminada- de la juventud que, sin intereses personales, nos llevó desde distintas posiciones a enfrentar una realidad que queríamos cambiar en injusticias sociales, libertades ciudadanas, sistema de enseñanza, etc.
En mi caso, encontré ese espacio en la agrupación reformista “Unión Universitaria” de la Facultad de Derecho (la de los Rajneri, Bravo, Balbín (hijo), Sergio Karacachof y tantos otros que después llevaron esos ideales a sus vidas profesionales, algunos con altos costos).
La Reforma Universitaria (la del movimiento estudiantil cordobés del año 1918: unión obrero estudiantil, extensión universitaria, enseñanza publica, gratuita y laica, etc.) instaló proyectos en busca de una sociedad mas justa: sin exclusiones: y sobre todo, de respeto a los derechos de la libertad del hombre y del ciudadano, con tolerancia y solidaridad.
Pablo militó fuera del movimiento reformista, en la agrupación “Estudiantes Libres”, fuertemente nacionalista y encuadrada dentro de plataformas políticas venidas del revisionismo histórico, y también con altos ideales sostenidos con sus propias formas. Desde esta óptica, enfrentadas con la reformista.
Con esa distinta ubicación de pensamiento- político y social-, fuimos “opositores” en la militancia estudiantil.

Ya profesionales, nuevamente ambos radicados en Junín y con amigos en común, quedaron atrás las vallas de las diferencias ideológicas y sin resignarlas, pudimos empezar razonablemente y con madurez adulta, a discutirlas mediante un dialogo constructivo e instructivo.
Habíamos crecido intelectualmente: podíamos confrontar opiniones sin imponerlas. Y estas comenzaron a enseñarnos a ser “amigos” con base en el respeto por las ideas del otro.
Y en ese intercambio de puntos de vista, en esta segunda etapa, aprendí a replantear algunos conocimientos a través de los contundentes argumentos expuestos por Pablo en crítica a la historia clásica argentina, y fuerte defensa al revisionismo (sobre Rosas, Rivadavia, Perón, las tierras de los pueblos originarios y el despojo de las campañas al desierto, etc.).
La disidencia fundada es el mayor de los aportes que podemos dar para que la verdad surja: solo se necesita que se la escuche y razone.
Pablo pudo transmitir sus verdades desde el estudio de la “otra” historia argentina.
Tan convincente fueron sus fundamentos, que me hicieron, algunos de ellos, volver a pensar sobre hechos y acontecimientos pasados en el país enseñados con otro relato. Y desde ese replanteo, conocer mejor la realidad.
Así de simple fue el comienzo de nuestra amistad; cuando empezamos a entender que aun sin coincidencias de opiniones, e incluso, con algunos enfoques que eran irreconciliables, pero no por eso, menos dignos de consideración, respeto y tolerancia por las posiciones del otro.
En lo ideológico, Pablo fue un hombre duro y frontal.
En lo personal, humilde y siempre dispuesto a ayudar a sus amigos y a la gente: solidario con las necesidades de los demás, nunca ausente donde se lo necesitaba. Fue buena persona. Acompañó a sus amigos en malos momentos y lo hizo de la manera más difícil: llevándoles su compañía con calidez y comprensión, porque esa era su forma de “ser” naturalmente humanitaria.
Es decir, detrás de ese hombre recio en sus convicciones políticas, situadas en el otro extremo de planteos opuestos, con su humildad personal hizo posible construir vínculos de amistad con cimientos sólidos. Y desde allí, ayudar con solidaridad sin que lo llamen: la calidad humana de Pablo apoyó a mi familia en tiempos largos de enfermedad, que nos hace estimarlo en su real dimensión cristiana.
Por todo esto, lo extrañamos mucho: porque con sus actos acompañó a sus amigos, más allá de cualquier otro factor de distancia.

Fuente: www.laverdadonline.com

domingo, 23 de diciembre de 2012

ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA EN LA "CARITAS IN VERITATE"







Por Ángel Galindo García.

En el título de Caritas in veritate aparecen los dos términos fundamentales del magisterio de Benedicto XVI, exactamente son la Caridad y la Verdad. Los dos términos han marcado todo su magisterio en estos años de pontificado, en cuanto que representan la esencia misma de la revelación cristiana. Estos, en su conexión, son el motivo fundamental de la dimensión histórica y pública del cristianismo, están en el origen, pues, de la Doctrina Social de la Iglesia. En efecto, “por esta estrecha relación con la verdad, se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente” (n. 3).

Situamos la encíclica Caritas in veritate en el contexto del pensamiento y del magisterio de Benedicto XVI. Su primera encíclica Deus caritas est, de la teología de la caridad, contenía indicaciones sobre la doctrina social (nn. 26-29). Ahora estamos frente a un texto dedicado íntegramente a esta materia. Pero salta a la vista que el concepto central sigue siendo la caritas entendida como amor divino manifestado en Cristo. Ésta es la fuente que inspira el pensamiento y la acción del cristiano en el mundo. A su luz, la verdad se convierte en “don…, no es producida por nosotros, sino que se encuentra o, mejor aún, se recibe” (n. 34). No puede ser reducida a un simple y buen querer humano o a filantropía. En este apartado deseo en primer lugar comentar la tarea de la doctrina social en el conjunto de la misión de la Iglesia, y después trataré un principio suyo: la centralidad del hombre.

1. La doctrina social en la misión de la Iglesia

1.1. No está la Iglesia para crear una sociedad justa.

Cristo ha fundado la Iglesia para que sea sacramento de salvación para todos los pueblos (Lumen Gentium, 1). Su misión específica escapa a un malentendido frecuente: secularizarla hasta hacer de ella un agente político. La Iglesia inspira a la política, pero no hace política. Retomando Populorum progressio, la encíclica Caritas in veritate afirma con claridad: “la Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados” (n. 9). La Iglesia no es un partido político, ni un agente de la política. ¡Ay de quien redujera la misión de la Iglesia a ser un movimiento intramundano de presión para obtener resultados políticos! El mismo Card. Ratzinger se opuso en los años ochenta, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, enfrentándose con algunas teologías de la liberación, a este posible malentendido (Instructio de 6.8.1984 [=Libertatis nuntius]).

Esto implica, a su vez, que la Doctrina Social de la Iglesia no es una “tercera vía”, o sea, un programa político que hay que realizar para conseguir una sociedad perfecta. Quien lo piense así tiene paradójicamente el peligro de preparar una teocracia, donde los principios válidos en el discurso de la fe llegan a ser tout court principios que hay que aplicar al vivir social, tanto para quien cree como para quien no cree, utilizando incluso la violencia. Frente a tales errores, la Iglesia salvaguarda a la misma vez la libertad religiosa, la justa autonomía del orden creado, como ya afirmó el Concilio Vaticano II.

1.2. La Doctrina Social de la Iglesia es un elemento de la evangelización

En positivo, la encíclica Caritas in veritate expresa distintos momentos el significado de la Doctrina Social de la Iglesia, p.e., en el n. 15, cuando establece la relación entre evangelización y promoción humana, partiendo de Populorum progressio. Mientras que hasta ahora el acento de la doctrina social se ponía principalmente sobre la acción para promover la justicia, ahora se aproxima, en sentido amplio, a la pastoral: la doctrina social es reconocida como elemento de la evangelización. Es decir, el anuncio de Cristo muerto y resucitado que la Iglesia proclama a lo largo de los siglos tiene una actualización específica también respecto al vivir social. Esta afirmación contiene dos aspectos.

No podemos leer la doctrina social fuera del contexto del evangelio y de su anuncio. La doctrina social, como muestra esta encíclica, nace y se interpreta a la luz de la revelación.

Por otra parte, la doctrina social no se identifica con la evangelización, pero es un elemento de la evangelización. El evangelio mira al vivir del hombre también en sus relaciones sociales y en las instituciones que nacen de esta relación, pero no se puede restringir el hombre a su vivir social. Este pensamiento lo ha confirmado con vigor Juan Pablo II en Redemptoris missio (n. 11). Y por eso la Doctrina Social de la Iglesia no puede sustituir todo el trabajo del anuncio del Evangelio en el encuentro de persona a persona.

1.3. La doctrina social: no sin la revelación

Un breve recorrido histórico: con motivo de la revolución industrial (s. XIX) y de sus nefastas consecuencias la Iglesia llamaba la atención al Estado pidiéndole con urgencia que reaccionara para restablecer la justicia social y la dignidad de la persona en términos filosóficos. Después, con Pacen in terris, Juan XXIII principalmente llegaba hasta el horizonte de la fe y habla del pecado y de su superación mediante la obra divina de salvación. Juan Pablo II ha introducido después el concepto de “estructuras de pecado” y aplica la salvación también a la lucha contra la miseria humana. Su encíclica Sollicitudo rei socialis integraba la doctrina social en la teología moral: “por tanto, no pertenece [la Doctrina Social de la Iglesia] al ámbito de la ideología, sino al de la teología y especialmente de la teología moral” (SRS, 41). Según esta cita la doctrina social se mueve claramente en el campo de la teología. Los principios de la doctrina social no han quedado, pues, simplemente en filosóficos, sino que tienen su origen en Cristo y en su palabra. En Deus caritas est, Benedicto XVI escribe que la fe purifica a la razón y a la que ayuda así a crear un orden justo en la sociedad; aquí se sitúa la doctrina social (cfr. n. 28a).

Por tanto la doctrina social se mueve apoyándose en un discurso accesible a la razón, y por eso tiene como fundamento el derecho natural. Pero reconoce su dependencia de la fe.

La nueva encíclica trata de manera más explícita y más decidida todo esto, situándose en el terreno de la caridad. Enseña que “la caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia” (n. 2). La caridad de la que aquí se trata es el “amor recibido y ofrecido” (n. 5) por Dios.

El amor de Dios Padre Creador y del Hijo redentor, derramado sobre nosotros por el Espíritu Santo, permite el vivir social del hombre en virtud de ciertos principios. Afirma para el desarrollo “que su centro sea la caridad” (n. 19). La sabiduría –se escribe también- capaz de orientar al hombre, “ha de ser «sazonada» con la «sal» de la caridad” (n. 30). Estas simples afirmaciones, que aparentemente se dan por sabidas, esconden importantes implicaciones. La Doctrina Social de la Iglesia se convierte exactamente en una ideología si se desliga de la experiencia cristiana. Lo cual es contrario a lo que Juan Pablo II enseñaba. O también se convierte en un manifiesto político sin alma. La doctrina social compromete, en cambio, en primer lugar al cristiano a “encarnar” su fe. Como escribe la encíclica: “la caridad manifiesta siempre el amor de Dios también en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salvífico a todo compromiso por la justicia en el mundo” (n. 6). La Doctrina Social de la Iglesia responde a la pregunta formulada frecuentemente: “¿qué aporta el cristiano a la construcción del mundo?”

2. Una aproximación antropocéntrica

El corazón de la doctrina social continúa siendo el hombre. Ya he acentuado que en una primera fase la atención de esta doctrina social estaba principalmente orientada hacia las situaciones problemáticas de la sociedad: reglamentación del trabajo, acceso a un salario equitativo, representación de los trabajadores. Más tarde estas cuestiones han sido afrontadas desde una posición internacional: el desequilibrio entre ricos y pobres, el desarrollo, las relaciones internacionales. Con la acentuación teológica [de la doctrina social] Juan XXIII se presenta con más fuerza la pregunta sobre las incidencias de todo esto sobre el hombre. (Estamos en una segunda fase en la evolución de esta doctrina social). Juan Pablo II posteriormente ha reforzado ese conocimiento centrando la cuestión social sobre el problema antropológico. Este aspecto está fuertemente presente en el documento actual: “el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad” (n. 2); “la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica” (n. 75). El progreso, para ser verdaderamente tal, debe hacer crecer al hombre en su totalidad; encontramos en el texto referencias al ambiente, al mercado, a la globalización, a la cuestión ética, a la vida, a la cultura, o sea, a los distintos ámbitos en los que el hombre explica su actividad. Este fin permanece como una preciosa herencia de la doctrina social desde sus comienzos. Pero andando más al fondo, la cuestión antropológica implica que se debe contestar a una pregunta central: ¿qué hombre queremos promover? ¿Podemos considerar verdadero desarrollo al que encierra al hombre en un horizonte intraterreno, hecho sólo de bienestar material, y que prescinde de la cuestión de los valores, de los significados, del infinito al que el hombre está llamado? ¿Puede sobrevivir una civilización sin referencias fundantes, sin mirar a la eternidad, negando al hombre una respuesta a sus interrogantes más profundos? ¿Puede haber verdadero desarrollo sin Dios?

En la lógica de esta encíclica se presenta a la vista, pues, con mucha fuerza un texto posterior. Quizá una tercera fase de la reflexión de la doctrina social. No por casualidad se ha planteado la caridad como punto que desanuda: la caridad divina a la que responde como acto humano una virtud teologal, como dije al principio. El hombre entonces no se sitúa sólo como objetivo de un proceso, sino como el sujeto de este proceso. El hombre que ha conocido a Cristo se convierte en actor de cambio para que la doctrina social no quede en letra muerta. Escribe Benedicto XVI: “el desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común” (n. 71). Nos encontramos aquí en directa continuidad con la encíclica Deus caritas est, que en su segunda parte, ha considerado las características de quien trabaja en instituciones de caridad. Y la mirada se amplía al mundo de la vida pública, en donde asistimos con frecuencia, en el norte y en el sur, a fenómenos conocidos por todos, y que impiden el crecimiento de un pueblo: la corrupción y la ilegalidad (cfr. n. 22), la sed de poder (cfr Deus caritas est, 28). El “pecado de los orígenes”, como recuerda nuestro texto en el n. 34, impide en muchos lugares la construcción de la sociedad. También en quienes los guía. No se puede afrontar la cuestión social sin referirse a la cuestión ética. La encíclica hace referencia al hombre nuevo en sentido bíblico (n. 12). No hay sociedad nueva sin hombres nuevos. La doctrina social deja de ser papel o ideología sólo si existen cristianos dispuestos a vivirla en la caridad, con la ayuda de Dios. Mira la autenticidad de todos los que intervienen. Formula, sin disimulo: “lejos de Dios, el hombre está inquieto [=“e malato”, en el texto italiano] y se hace frágil” (n. 71). Es muy significativo que el último número de la encíclica (79) esté dedicado a la oración y a la necesidad de la conversión: Dios renueva el corazón del hombre para que este pueda dedicarse a vivir en la caridad y en la justicia. Por eso los cristianos no están simplemente en la ventana para mirar o para protestar, contagiados por la moderna cultura de la denuncia (Kultur des Einspruchs), sino que se dejan convertir para construir, en Dios, una cultura nueva. Esto también vale para los miembros de la Iglesia, de forma individual o asociadamente.

3. El progreso

Quiero terminar con una consideración sobre el concepto de progreso. Pablo VI –lo recuerda también esta encíclica- ha hablado de progreso de forma articulada (Populorum progressio, 21). Lamentablemente se ha pensado con frecuencia que el crecimiento humano es independiente respecto a la cuestión de la fe, de manera que por una parte existiría la promoción humana, y por otra el anuncio de la fe, como espacios separados. Pero en Populorum progressio el progreso, entendido cristianamente, culmina en la fe y en la caridad en Cristo [cfr. PP. 21]. Más que a unificar las dos dimensiones, este documento introduce un elemento posterior en el concepto de progreso: la esperanza (n. 34).

Como insistía Benedicto XVI en Spe salvi, la esperanza no puede ser la de un progreso que construya definitivamente un reino de bienestar en esta tierra (n. 30), porque este no hace cuentas con la libertad humana (n. 23-24): el fundamento de la esperanza cristiana, en cambio, es el don de Dios (n. 31). Por tanto la esperanza nos ayuda a no encerrar el progreso en la construcción de un reino aquí abajo, sino que nos abre al don: en Dios encuentra coronación el deseo del bien del hombre. Es en esta relatividad en la que la Iglesia formula su doctrina social y los cristianos encuentran en ella inspiración para su compromiso en este mundo.

4. Horizonte social de la teología

4.1. La sociedad necesita de principios fundamentales

También Caritas in veritate (CV), como todas las encíclica sociales, constituye una profundización sobre las verdades ya enseñadas por el Magisterio precedente para iluminar los problemas nuevos que aparecen colocan ante la humanidad. Con la presente intervención me gustaría detenerme para señalar las más importantes de estas novedades o, si preferimos, de estas profundizaciones.

Antes de destacar algunas cuestiones, querría indicar el punto de vista sintético asumido por la encíclica y que expresaré con la siguiente frase: el recibir precede al hacer. Sobre esto Caritas in veritate propone una verdadera y auténtica “conversión” hacia una nueva sabiduría social. Conversión desde una visión que parte de los hombres mismos, considerándolos únicos y constructores originarios de la sociedad y de la gramática que regula las relaciones entre los ciudadanos, hacia una visión que se pone a la escucha de un sentido que nos viene al encuentro, expresión de un proyecto sobre la humanidad en el que no mandamos nosotros. El hombre moderno se fatiga al leer en las cosas y en sí mismo significados que no están a su alcance, sintiéndose, por eso, interpelado por una palabra que suscita un compromiso y una responsabilidad que no son caprichos. La razón positivista lo transforma todo en un simple hecho, que lo único que revela es a sí mismo. Toda acción se reduce a producción. En cambio es necesario convertirse para tener una visión de la economía y del trabajo, de la familia y de la comunidad, de la ley natural puesta en nosotros y de lo creado puesto ante nosotros y para nosotros, como una llamada –la palabra “vocación” es recurrente en la encíclica- una asunción solidaria de responsabilidad para el bien común. Si los bienes sólo son bienes, si la economía sólo es economía, si estar juntos sólo significa ser “vecinos”, si el trabajo sólo es producción y el progreso sólo crecimiento… si nadie “llama” a todo esto a ser más y si todo esto no nos llama a nosotros a ser más, las relaciones sociales recaen sobre sí mismas. Si todo es debido al azar o a la necesidad, el hombre permanece sordo, nadie en su vida le habla o se le manifiesta. Pero también entonces la sociedad será sólo una suma de individuos, no una verdadera comunidad. Los motivos para ser vecinos los podemos producir nosotros, pero los motivos para ser hermanos no los podemos producir nosotros.

Por eso Caritas in veritate sostiene que la verdad y el amor tienen una fuerza social fundamental precisamente porque no podemos dárnoslos nosotros solos. En el n. 34 de Caritas in veritate el Santo Padre Benedicto XVI explica muy bien que la verdad y el amor nos vienen al encuentro y logran que las cosas y los demás nos desvelen su propio significado, que no hemos producido nosotros y, haciendo esto, nos indican un cuadro de deberes en los que insertar los derechos. Amor y verdad no se pueden construir, planificar, pretender: siempre son un don recibido y atestiguan un exceso del ser respecto a nuestras pretensiones. Amor y verdad motivan nuestras expectativas y nuestras esperanzas y ponen orden a nuestras necesidades.

La sociedad tiene necesidad de principios fundamentales recibidos y no producidos por nosotros, tiene necesidad de ser con-vocada y no producida mediante un contrato. La sociedad tiene necesidad de verdad y de amor. El cristianismo es la religión de la Verdad y del Amor. Es la religión de la verdad en la caridad y de la caridad en la verdad. Cristo es la Sabiduría creadora y es el Amor redentor. La mayor ayuda que puede dar la Iglesia al desarrollo es el anuncio de Cristo.

4.2. Naturaleza de la DSI

De todo lo cual derivan las importantes precisiones que Caritas in veritate hace sobre la naturaleza de la Doctrina Social de la Iglesia; doctrina definida en la encíclica como “«caritas in veritate in re sociali», anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad” (n. 5). La primera se fija en que esta doctrina pertenece a la “Tradición” viva de la Iglesia, aspecto ya enunciado anteriormente, pero aquí con más profundidad. La segunda consiste en que el punto de vista de la Doctrina Social de la Iglesia no es la realidad sociológicamente entendida, sino la fe apostólica. Estas importantes precisiones de Benedicto XVI provienen de considerar la importancia fundante de la Verdad y del Amor para la organización de la sociedad. El cristianismo tiene un auténtico derecho de ciudadanía en el espacio público en cuanto que desvela un proyecto de verdad y amor sobre lo creado y sobre la sociedad, la libera de la esclavitud de los propios límites y de las cadenas de la autosuficiencia. Pero haciendo esto el cristianismo no se impone desde fuera sino que responde a una expectativa de la realidad misma. La fe responde a una necesidad de la misma razón, a la que tonifica en sus fuerzas mientras le indica las propias verdades. Toda la encíclica está escrita bajo la guía del concepto “purificación”: Amor y Verdad purifican a la economía y a la política, no negándolas en su consistencia autónoma sino abriéndolas a su vocación verdadera y completa. De esta manera el cristianismo da a la economía y a la política aquello de lo que tienen necesidad, pero que por sí solas no pueden darse. La Doctrina Social de la Iglesia no podría hacer esto si asumiera el punto de vista sociológico; puede hacerlo si asume el punto de vista de la fe apostólica y anuncia al Dios “de rostro humano”. El corolario inmediato de esta precisión, y de no poca importancia, es que no se deben proyectar sobre el desarrollo histórico de la Doctrina Social de la Iglesia subdivisiones abstractas y de carácter ideológico y que entre la fase preconciliar de la Doctrina Social de la Iglesia y la conciliar no hay ninguna fractura ni tampoco contraposición. Se trata de precisiones de mucha fuerza orientativa tanto para la teoría como para la práctica, en coherencia con la hermenéutica correcta del Concilio Vaticano II ya enseñada por Benedicto XVI.

La idea de fondo de que el recibir precede al hacer explica otra novedad muy importante de Caritas in veritate. Los dos derechos fundamentales, a la vida y a la libertad religiosa, encuentran por vez primera un lugar explícito y consiste en una encíclica social. No es que estuvieran olvidados en las encíclica anteriores, sino que ciertamente aquí están ligados de manera sistemática con el tema del desarrollo y Caritas in veritate evidencia los retrocesos, también en el orden económico y político del desarrollo, cuado tales derechos no han sido respetados. En Caritas in veritate la llamada “cuestión antropológica” se convierte con todo derecho en “cuestión social”. La procreación y la sexualidad, el aborto y la eutanasia, las manipulaciones de la identidad humana y la selección eugenésica son valoradas como problemas sociales de primer orden que, si se gestionan según una lógica de pura producción, arruinan la sensibilidad social, minan el sentido de la ley, corroen a la familia y hacen difícil la acogida del débil. Estas indicaciones de Caritas in veritate no tienen sólo valor exhortativo, sino que invitan a un pensamiento nuevo y a una praxis nueva para el desarrollo que han de tener en cuenta las sistemáticas interconexiones entre los temas antropológicos ligados a la vida y a la dignidad humana y los económicos, sociales y culturales relacionados con el desarrollo. Ya no será posible, por ejemplo, plantear programas de desarrollo sólo de tipo económico-productivo que no tenga en cuenta sistemáticamente la dignidad de la mujer, de la procreación, de la familia y de los derechos del engendrado.

4.3. El recibir sobre el hacer

Otro tema nuevo de la encíclica es el tratamiento amplio del problema de la técnica que desarrolla en el capítulo VI. También aquí nos encontramos ante una novedad absoluta: es la primera vez que una encíclica afronta de forma tan orgánica este tema, tras los análisis antropológicos de Laborem exercens de Juan Pablo II sobre la técnica. La idea de fondo es que la crisis de las grandes ideologías políticas ha dejado el campo a la nueva ideología de la técnica o, podríamos decir, a la “tecnicidad” como mentalidad. Se trata del mayor desafío al principio de la precedencia del recibir sobre el hacer. La mentalidad exclusivamente técnica, en efecto, reduce todo a puro hacer. Por eso dicha mentalidad casa bien con la cultura nihilista y relativista.

Comprendamos con estas observaciones que Caritas in veritate hace una gran propuesta, cultural y de mentalidad, al servicio del auténtico desarrollo. Los recursos que hay que utilizar para el desarrollo no son sólo económicos, sino que están también los inmateriales y culturales, los de mentalidad y de voluntad. Se requiere un planteamiento nuevo sobre el hombre que sólo puede dar el Dios que es Verdad y Amor.

La referencia continua a la Verdad y al Amor infunde a Caritas in veritate una gran libertad de pensamiento con lo cual la encíclica elimina todas las ideologías que lamentablemente pesan todavía sobre el desarrollo. La gratuidad de la verdad y del amor conduce hacia el verdadero desarrollo porque también eliminan reduccionismos y visiones interesadas. Desde este punto de vista la encíclica tiene el gran mérito de eliminar visiones obsoletas, esquemas de análisis superados, simplificaciones de problemas que son complejos. Un excesivo reduccionismo a Norte-Sur de los problemas del desarrollo, tras el fracaso del reduccionismo Este-Oeste; una infravaloración de los problemas culturales del subdesarrollo; un ecologismo frecuentemente separado de una visión completa de la persona humana; la atención hacia los problemas económicos en un sentido estricto más que hacia los institucionales; una visión asitencialista y no subsidiaria del desarrollo son algunas de estas ideologías residuales que la encíclica supera con decisión. La atención, que se ha dirigido una vez más al hombre concreto, objeto de verdad y de amor y por eso mismo capaz de verdad y de amor.


jueves, 20 de diciembre de 2012

MANIFIESTO DE IDEAS-EJE SOBRE EL PROBLEMA DE LA DEUDA PÚBLICA ARGENTINA





Por Héctor GIULIANO (10.12.2012).


Síntesis de las ideas básicas sobre el problema de la Deuda Pública Argentina para explicar cómo y por qué la Deuda tiene que ser tema de Debate:


01. La Deuda Pública es un condicionante total y absoluto de las Finanzas del Estado y de la Política Económica.

02. La Deuda Argentina es Impagable: la última cifra oficial del Gobierno es de 194.000 Millones de Dólares, casi 200.000 (según el Ministerio de Economía, al 30.6.2012) pero el Gobierno oculta información sobre una gran parte de la Deuda Total porque ésta es la Deuda sólo en cabeza del Estado Central: falta la deuda de Provincias, Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios, Banco Central y juicios contra el Estado con sentencia en firme. Además, hay mucha Deuda no Registrada porque el gobierno no computa los intereses a pagar en el futuro (más de 75.000 Millones de Dólares, hasta el año 2089), la capitalización de parte de los intereses, la indexación de la deuda en pesos ajustada por Inflación y, sobre todo, el “fardo” de los cupones ligados al PBI (que suman en total unos 42.000 Millones de Dólares,  de los que se llevan pagados 10.000).

03. El Estado Argentino no tiene capacidad demostrada de pago para poder afrontar sus obligaciones de la Deuda Pública y por eso vive refinanciando y “bicicleteando” los pagos de la misma.

04. La Argentina está metida en una trampa de Deuda Perpetua: seguimos teniendo una Deuda Impagable donde refinanciamos sistemáticamente todos los vencimientos de Capital, pagamos la mayor parte de los Intereses y además tomamos Nueva Deuda. Es la “lógica del Usurero”: que el Deudor nunca deje de ser Deudor.

05. No es cierto que la Argentina se esté des-endeudando: la Deuda crece a un ritmo de 12.000 Millones de Dólares por año (aumentó 14.600 Millones de Dólares en 2011, está previsto por Presupuesto 2012 que aumente otros 11.700 Millones este año y que aumente otros 12.100 Millones en 2013).

06. El gobierno Kirchner está batiendo récords históricos de pago de la Deuda pero cada vez debemos más, tenemos más vencimientos y pagamos más intereses.

07. La Argentina vive hoy una nueva Crisis de Deuda: el Gobierno no tiene plata para amortizar la deuda y cancela los vencimientos de Capital con dinero que toma de las Agencias del propio Estado, es decir, paga deuda con nuevas deudas “pateando” las obligaciones para adelante.

08. El problema es que para pagar a estos Acreedores – Acreedores Privados y Organismos Financieros Internacionales (fundamentalmente Banco Mundial y BID-Banco Interamericano de Desarrollo) – toma plata prestada del propio Sector Público: es la Deuda Intra-Estado.

09. Pero la Deuda Intra-Estado no es dinero propio del Gobierno sino dinero administrado por el Estado: fundamentalmente es plata de los fondos jubilatorios de la ANSES y de las reservas internacionales del Banco Central, además de otros Entes Públicos como la AFIP, Lotería, Fondo de Reconstrucción Empresaria, PAMI (hasta el PAMI le presta al gobierno para pagar deuda) y otros. El gobierno está así “empapelando” al Sector Público con títulos de deuda que no está en condiciones de pagar.

De esta forma se está desfinanciando el Sistema Previsional, se está descapitalizando al Banco Central y se están desviando fondos públicos hacia destinos que no le son propios ni prioritarios (como los grandes créditos que el Banco Nación le da al Gobierno - un tercio de su cartera – que se restan al sector productivo de PYMEs).

10. La ANSES tiene el 60 % del Fondo de Garantía de Sustentabilidad prestado al Tesoro y por eso no cumple con el 82 % móvil de las prestaciones previsionales ni con los juicios a los jubilados porque esos fondos son dados al Gobierno para que pague Deuda de Terceros a costa de aumentar la Deuda Interna sin capacidad de repago con la ANSES.

11. El gobierno sigue usando Reservas del Banco Central para pagar Deuda Externa (reservas que han sido compradas con Deuda por el Banco Central a través de Lebac y Nobac) y que son un “paga-Dios” porque nadie sabe cómo se van a restituir los fondos que saca de la “alcancía” del Banco, que son las Reservas.

12. Pero esta Política de Pagos de la Deuda – que el gobierno bautiza con el eufemismo o engañoso título de “des-endeudamiento” – no es “neutra” porque se paga a través de un Plan de Ajuste Fiscal: un ajuste cuyo costo lo carga el Pueblo Argentino.

13. Hoy el Estado – Nación, Provincias y Municipios - aumenta la Presión Tributaria para obtener más recursos para el pago de la Deuda Pública.

14. La Recaudación Tributaria del Fisco crece, en gran medida, a través de la Inflación: de allí que se recaude más por IVA, por Impuesto a las Ganancias, por Impuesto al Cheque, por Bienes Personales así como por gravámenes provinciales a los Inmuebles, a los Automotores y a los Ingresos Brutos.

15. El Impuesto a las Ganancias es hoy una de las cargas más injustas y un robo que cae sobre los trabajadores argentinos: 1) Primero, porque el Trabajo no es una Ganancia (a diferencia de la Renta Financiera que en cambio está exenta), 2) Segundo, porque los aumentos de Salarios no son así incrementos netos sino  compensaciones frente al avance de la Inflación Real, y 3) Tercero, porque aumentar los salarios nominales dejando retrasado el Mínimo no Imponible es bajar aún más los salarios reales de los trabajadores.

16. Hoy la Argentina ya no tiene superávits gemelos: Fiscal ni Externo. El país tiene Déficit Fiscal (30.700 Millones de Pesos en 2011 y más de 34.200 en el 2012) y su Balanza de Pagos es neutra o negativa. Y en ambos casos, el factor determinante de estos déficits es la Deuda Pública.

17. La Deuda es la causa principal del Déficit Fiscal: por los vencimientos de Capital que se refinancian sistemáticamente y la toma de nueva deuda; y por el pago de Intereses.

Según el Presupuesto aprobado para el 2013 vencen 36.500 Millones de Dólares de Capital y se van a tomar nuevas Deudas por 48.600, es decir, por 12.100 Millones más.

A su vez, se van a pagar Intereses por 55.000 Millones de Pesos (equivalentes a unos 11.000 Millones de Dólares): son 30 Millones de Dólares por día – 1.250.000 dólares por hora que pasa de nuestra vida.

Sólo lo que se paga por Intereses – los 55.000 Millones de Pesos – es mayor que lo que se gasta en Educación (34.500), en Ciencia y Tecnología (4.100), en Salud (12.700), en  Seguridad (25.800) o en Defensa (26.300).  

18. El gobierno está aplicando un Plan de Ajuste Fiscal sin decirlo: a) por un lado, aumenta la Recaudación y la Presión Tributaria; y b) por otro, contiene las actualizaciones salariales y jubilatorias. Y este Plan de Ajuste se hace para poder pagar la Deuda Pública.

Con el agravante que la administración Kirchner cumple con los pagos de la Deuda con Terceros pero dilata el pago de la Deuda con los jubilados: así el Gobierno está apostando, en la práctica, a la “muerte de los jubilados” porque jubilado que muere es uno menos que reclama.

19. Además: a) El gobierno usa la Inflación como refuerzo de la Presión Tributaria para poder pagar Deuda Interna, b) Mantiene un retraso y un “cepo cambiario” para poder pagar Deuda Externa, y c) Sostiene un alto nivel de Tasas de Interés del Mercado a través del “piso” que fija con las Lebac y Nobac del Banco Central (que hoy está en el 16 % anual). Por eso los Bancos siguen siendo el sector más rentable de la Economía Argentina.


Hasta aquí, los fundamentos y las explicaciones de base sobre cómo sigue funcionando el Sistema de la Deuda Perpetua hoy en la Argentina.


CONCLUSIONES:


La Deuda Pública Argentina: a) es Ilegítima en su origen y en su dinámica de crecimiento, b) es impagable porque el Estado no tiene la Solvencia Fiscal para extinguirla, y c) es fruto de la Corrupción por irregularidades mayúsculas en su contracción y mantenimiento.

Por ende:

1. La Deuda tiene que ser investigada hasta sus últimas consecuencias: debe llevarse a cabo una auditoría completa de la misma y las causas judiciales en curso tienen que ser activadas: Olmos I (que tiene sentencia del Juez Ballestero), Olmos II, Megacanje 2001 y Denuncia Olmos Gaona-Marcos por complicidad de los Gobiernos sucesores del Proceso Militar hasta la fecha.

2. Los culpables y co-responsables de este Sistema de Deuda Perpetua y de la consiguiente indefensión jurídica y financiera del país – que estamos viendo a través del embargo de la fragata Libertad y de los fallos de Nueva York - tienen que ser enjuiciados: así como hubo y hay una judicialidad de los actos políticos por los Derechos Humanos también tiene que haber una judicialidad por el Delito continuado de la Deuda Pública.

3. Los tres poderes del Estado – Ejecutivo, Legislativo y Judicial – son igualmente responsables frente a este problema del Endeudamiento Público; y la Clase Política mayoritaria así como los grandes medios de comunicación son cómplices del Oficialismo en el ocultamiento de este sistema de la Deuda.

Frente a esta falencia institucional la Clase Política verdaderamente nacional – o lo que todavía queda de ella - tiene el desafío de una Misión Histórica que cumplir: liberar al Pueblo Argentino de la servidumbre de la Deuda como Instrumento de Dominio.-


Lic. Héctor L. GIULIANO

Buenos Aires, 10.12.2012


Archivo: GIULIANO 2012 12 10 DP MANIFIESTO.

La soberanía





Por Ricardo Díaz

Este es un tema del cual también creo que es oportuno refrescar algunos conceptos, dado la actual situación en que se encuentra nuestra patria, que a diferencia de la época de don Juan Manuel de Rosas en la que se le hizo frente a las dos potencias mundiales del momento: Inglaterra y Francia, ahora, actualmente, un país africano (Ghana) nos doblega y humilla haciéndonos sentir que no existimos, ni como país, ni como nación, ni como república, ni nada digno de respeto alguno.
¿Qué cosa es la soberanía?
La esencia del Estado es la soberanía política, que se reconoce y afirma tanto en el pleno señorío sobre todo lo propio, como en una libertad de acción suficiente para asegurar el Bien Común: esto es, el caudal de bienes honestos, deleitables y útiles, que son necesarios para el trato de honor debido a todas y cada uno de los habitantes”. (J.B.Genta)
Como vemos claramente, la soberanía es la esencia del estado, es decir es lo principal en él, es lo más importante. Y como también se ve claramente en la definición anterior, se reconoce en el pleno señorío sobre todo lo propio. Y la finalidad es el Bien Común, es decir, el bienestar general, razón principal de la legitimidad de un gobierno. Una legalidad vacía de toda sustancia ética, no es legitimidad real.
Según la clásica definición de Jean Bodin, recogida en su obra de 1576Los seis libros de la República”, soberanía es el «poder absoluto y perpetuo de una República»; y soberano es quien tiene el poder de decisión, de dar leyes sin recibirlas de otro, es decir, aquel que no está sujeto a leyes escritas, pero sí a la ley divina o natural. Pues, según añade Bodin, «si decimos que tiene poder absoluto quien no está sujeto a las leyes, no se hallará en el mundo príncipe soberano, puesto que todos los príncipes de la tierra están sujetos a las leyes de Dios y de la naturaleza y a ciertas leyes humanas comunes a todos los pueblos».
Una nación soberana no puede aceptar que ningún poder externo le dicte lo que debe hacer. Sí así ocurre, automáticamente deja de ser soberana, y, lamentablemente, esta es la situación de nuestra querida Argentina.
En nuestra patria pronto se echó por tierra todo lo realizado por nuestros próceres en sus luchas por la independencia, incluso la modificación del Acta de la Independencia de 1816 por la cual a la frase “Libres de los reyes de España y su metrópolis” se agregó … “y de toda otra dominación extranjera”.
En el período de Don Juan Manuel de Rosas, la soberanía estuvo en lo más alto de su historia, como lo atestigua la batalla de la Vuelta de Obligado, en la cual, a la manera de los 300 espartanos que mantuvieron a raya a toda una flota de guerra persa, aquí se combatió a la flota más poderosa del mundo en ese momento. Los gobiernos actuales no tienen la capacidad o la voluntad política de recuperar, restaurar o reconstruir dicha soberanía nacional.
Mucho se habla en la actualidad de globalización, pero tal vez pocos se dan cuenta de algo que fue muy bien definido por el Dr. Alberto E. Asseff:

“La universalidad deviene de la previa afirmación de la identidad propia. Si no nos asociamos los argentinos en una empresa común, no tendremos títulos que exhibir en una utópica solidaridad universal. Todo principia en y por nosotros. El orgullo argentino nos dará un rostro universal, aunque ello parezca, a primera vista, paradojal”

jueves, 13 de diciembre de 2012

LA PATRIA






Por Ricardo Díaz
 
En estos momentos en que los principios éticos cristianos, el sentido común y las leyes naturales parecen haber muerto en nuestra querida Argentina, creo necesario refrescar conceptos esenciales que nos podrían ayudar a seguir adelante en nuestro combate cotidiano contra el olvido de los mismos.
 
En esta primer nota vamos a recordar los conceptos fundamentales de Patria.  Tema que deberíamos tener siempre presente ya que después de Dios, es el amor principal.
 
La Patria, ya se ha dicho muchas veces, es la tierra de los padres, pero también es la historia, la cultura, la lengua y la Fe. Todo esto lo hemos recibido como herencia para mantener, acrecentar y transmitirla a nuestros hijos. Esto debe exigir el mayor de nuestros esfuerzos para defender este patrimonio de fe y de cultura, frente a las amenazas externas y la descomposición y la corrupción interna.
 
El profesor Jordán B. Genta ha dicho: “El amor a la Patria, el sentimiento del patriotismo en su expresión más elevada, es la abundancia del corazón en la piedad hacia el pasado, en el orgullo de proseguir en el presente y con la esperanza de un futuro de grandeza, el cumplimiento de un destino histórico intransferible, asumido desde el principio por los padres de la Patria.
 
La verdad histórica es la exigencia primera del patriotismo. “Comete una infidencia el que la falsifica, convirtiendo los sucesos del pasado en armas para los combates de hoy: La historia es la Patria. Si nos falsifican la historia es porque quieren robarnos la Patria” (Hugo Wast: Año X, cap 1).
 
Pío XII ha señalado que: “el hombre, tal como Dios lo quiere y la Iglesia lo abraza, no se sentirá jamás firmemente consolidado en el espacio y en el tiempo sin territorio estable y sin  tradiciones”
 
Y otra exigencia es la de recordar siempre a aquellos que dieron su vida para que exista esta patria nuestra. Recordar permanentemente a aquellos que dieron su sangre para que este territorio fuera libre y soberano. Y sería una gran traición  no conservar este legado, no acrecentarlo ni transmitirlo a nuestros hijos. Por eso decía el Padre Castellani: “Los argentinos tenemos hoy un deber sacro: pensar la patria”.
 
Y el Padre Alberto Ignacio Ezcurra en su obra “Sermones Patrióticos” nos dice: “Sin las raíces hundidas en la tierra no hay frutos, sin las raíces hundidas en el pasado, en la familia, en la Patria, no hay fruto, no hay porvenir; no se hace el porvenir con la negación del pasado. No podemos renegar de aquello que hemos recibido en la familia y en la Patria”.
 
Creo que estos breves pero esenciales conceptos bastan para una nota . En realidad este es un tema para escribir un libro, y de hecho, el P.Ezcurra lo hizo. Pero teniendo siempre presentes estos principios y amando a nuestra Patria como debe ser, y siguiendo el consejo del padre Castellani, más arriba apuntado,  es suficiente.
 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

38º Aniversario Masacre de la familia Viola








Jorge Fernández Zicavo
Reproducción del Post publicado en 2010.
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Resumen:
Domingo 1 de diciembre de 1974. Tucumán, Argentina. Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

El capitán del Ejército, Humberto Antonio Viola, su esposa María Cristina Picón, embarazada de cinco meses, y sus dos pequeñas hijas, María Cristina de tres años y María Fernanda de cinco, fueron rodeados por terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que dispararon sobre el grupo familiar matando al capitán y a María Cristina, e hiriendo a María Fernanda. La madre resultó ilesa.
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El ensañamiento y cobardía demostrado por los asesinos conmocionó a los argentinos.
Ante esta repercusión "políticamente negativa para la imagen de la organización", el ERP emitió un Parte que manipulaba el desarrollo de los hechos para minimizar su punto más repugnante: la muerte de María Cristina. Dijeron que se había tratado de una muerte "accidental" producida por "rebotes de los balines", lo cual era falso, tal como veremos a continuación.

El 13 de enero de 1975 el periódico Estrella Roja, del ERP, informó que el 15 de diciembre de 1974 el Comité Central del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores que en 1970 fundó el ERP como su brazo armado), había ascendido a los asesinos por su eficacia militar. El artículo se titulaba "Entrega de grados en el monte". El asesinato del capitán Viola, fue el noveno dentro de una campaña del ERP para ejecutar a oficiales del Ejército.

A continuación resumimos la reconstrucción de la masacre, relatada por Carlos Picón, hermano de María Cristina Picón de Viola, en base al sumario judicial.

1- La esposa estaba abriendo la cochera de la casa de sus suegros, que les esperaban para almorzar. Dentro del automóvil se encontraban el capitán Viola al volante y en el asiento trasero las dos niñas. Un terrorista A se situó detrás del auto y disparó hacia la luna trasera con una escopeta Itaka calibre 12.70 y un cartucho de posta que expulsó cinco proyectiles de 9mm. María Cristina recibió tres en la nuca, muriendo en el acto, María Fernanda uno, también en la nuca, que atravesó su cerebro hasta el hueso frontal. Su padre recibió el quinto proyectil en un pulmón. Como ya mencionamos, el ERP habló de "balines" como si hubieran disparado un cartucho convencional. Y desde luego, no hubo "rebotes", sino impacto directo. Inicialmente el cartucho de posta fue concebido para la caza mayor (fuerza de choque: 70 kilos), aunque más tarde sería adoptado como munición de combate para operaciones militares de comando y asalto. Sus proyectiles están diseñados para provocar un enorme desgarro de tejidos y órganos vitales.

2- Al oír el disparo, instintivamente el capitán salió del auto corriendo en zig-zag para atraer el fuego sobre él y salvar a las niñas. En ese momento, un terrorista B le disparó una ráfaga que no dió en el blanco, por lo cual un terrorista C le disparó por la espalda con otra Itaka.

3- A continuación un terrorista D lo remató en el suelo con una pistola. La esposa relató que antes de dispararle, la miró y sonrió haciéndole ver cuánto disfrutaba.

4- María Fernanda quedó tendida en el asiento en medio de espantosas convulsiones. Las lesiones cerebrales fueron tan graves que debieron intervenirla quirúrgicamente ocho veces.

Relato de Carlos Raúl Picón:

LA HISTORIA PARALELA
15.12.2009

martes, 4 de diciembre de 2012

El Papa nombró al P. Alberto Bochatey OSA obispo auxiliar de La Plata







El Santo Padre Benedicto XVI nombró al religioso agustino padre Alberto Germán Bochatey, de 57 años, obispo titular de Monte di Mauritania y auxiliar de la arquidiócesis de La Plata. El nombramiento fue hecho público esta mañana en forma simultánea en Buenos Aires y en Roma. Aquí lo hizo el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, a través de la agencia AICA. La arquidiócesis de La Plata, cuyo arzobispo es monseñor Héctor Aguer, tiene actualmente, desde junio de 2010, otro obispo auxiliar: monseñor Nicolás Baisi.

El Santo Padre Benedicto XVI nombró al religioso agustino padre Alberto Germán Bochatey, de 57 años, obispo titular de Monte di Mauritania y auxiliar de la arquidiócesis de La Plata.

El nombramiento fue hecho público esta mañana en forma simultánea en Buenos Aires y en Roma. Aquí lo hizo el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, a través de la agencia AICA.

El Papa nombró al P. Alberto Bochatey OSA, obispo auxiliar de La Plata. La arquidiócesis de La Plata, cuyo arzobispo es monseñor Héctor Aguer, tiene actualmente, desde junio de 2010, otro obispo auxiliar: monseñor Nicolás Baisi.

Padre Alberto Germán Bochatey O.S.A.
El padre Alberto Germán Bochatey nació en Buenos Aires el 23 de julio de 1955. El 11 de septiembre de 1974 inició el noviciado como religioso de la Orden de San Agustín, en el convento Santa María de la Vid, Burgos, España, e hizo su primera profesión religiosa el 12 de septiembre de 1975. Estudió Filosofía en España (1975-1977) y Teología en Roma (1977-1980).

Regresó a la Argentina en 1980 y fue destinado a la comunidad agustina de Rosario (1980-1982). El 21 de diciembre de 1980 hizo su profesión solemne y el 24 de abril de 1981 fue ordenado sacerdote en la parroquia San Agustín de Buenos Aires por monseñor Diego Gutiérrez Pedraza OSA, obispo prelado de Cafayate.

Tras su ordenación ejerció el ministerio sacerdotal como vicario parroquial de Nuestra Señora del Pilar en la arquidiócesis de Rosario; de 1983 a 1986 fue vicario parroquial de San Agustín, en Buenos Aires, y de 1989 a 1996 párroco de San Agustín de la arquidiócesis de Mendoza.

Regresó a Roma para estudios específicos de Teología Moral en el Instituto Alfonsiano (1986-1988), donde obtuvo el título académico de Licenciado en Teología Moral. Tiene los títulos académicos de master en Bioética por la Facultad de Medicina y Cirugía “Agostino Gemelli” de la Pontificia Universidad Católica, de Roma, y licenciado en Teología Moral (especialidad en Bioética), por la Academia Alfonsiana, de la Pontificia Universidad Lateranense, de Roma.

De regreso a la Argentina fue nombrado Superior de la comunidad agustina y párroco de San Agustín en Mendoza (1988-1995).

Entre los años 1995-1997 volvió a Roma para profundizar en los estudios de Teología Moral e inició el doctorado. Es experto en Bioética.

De 1997 a 2006 es Superior en la Casa de Formación de la Orden de San Agustín en Buenos Aires. Durante esos años fue también Consejero del Vicariato de la Orden en la Argentina.

El padre Bochatey enseña Teología Moral en la Pontificia Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires” y es presidente del Instituto de Matrimonio y Familia de esa Universidad.

El obispo electo es consultor teólogo de la Congregación para las Causas de los Santos, de la Santa Sede; miembro del Departamento Vida y Familia, Sección Vida, del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM); miembro de la comisión de Fe y Cultura, de la Conferencia Episcopal Argentina; miembro de la Academia Argentina de Ética en Medicina; miembro del Consejo Directivo y miembro fundador de la Federación Internacional de Instituciones de Bioética con Orientación Personalista; secretario ejecutivo, por tres períodos y fundador de la Federación Latinoamericana de Instituciones de Bioética de Latinoamérica y el Caribe; y fundador y miembro de la comisión directiva de la Asociación Argentina de Bioética.

Entre otras responsabilidades, el nuevo obispo auxiliar de La Plata es miembro de la Comisión Nacional de Bioética del Ministerio de Salud de la Nación; profesor visitante de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos); Miembro de varias asociaciones de Bioética en la Argentina y en el exterior; y desde el año 2012 el padre Bochatey es rector del Colegio Internacional Santa Mónica en Roma.

El padre Bochatey es autor de “Bioética y Teología Moral” (Paulinas, Buenos Aires), “Bioética. Sus Instituciones” (Lumen, Buenos Aires); y coautor de “Bioética. Experiencia de un Comité Hospitalario” (Lumen, Buenos Aires. Es autor de capítulos de varios libros, y de numerosos artículos sobre el tema de su especialidad, en la Argentina y en otros países.+

AICA


ACTO POR EL 30° ANIVERSARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS GENERAL MANUEL BELGRANO DE LA PLATA






Se conmemoró el 30° Aniversario del Centro de Estudios Manuel Belgrano de La Plata, en una reunión convocada para el día 22 de julio de 2012.
El Centro de Estudios Manuel Belgrano de La Plata fue fundado en el año 1982, y este año cumple sus 30 años de vida, y lo conmemoró con una cena entre amigos.
Hubo varios sacerdotes presentes en el evento, como Mons. Andrés Miori, Esteban Alfón y el P. Brian Moore.
Estuvieron además presentes los expresidentes del Centro y sus familiares, y un amigo que ya no está, como Omar Vicente Ferrer (quien falleció poco tiempo después, el 30 de julio de 2012). A su vez, se conmemoró a quien también partiera hacia la Casa del Padre, Pedro Simonetti (fallecido el 16 de junio de 2012).
Asimismo, concurrieron al evento el referente y una fracción del Comando La Plata de Vanguardia de la Juventud Nacionalista, intelectuales independientes y referentes sindicales, todos bajo la consigna de restaurar la Cristiandad en la Argentina con un criterio patriótico. Personas de espíritu nacionalista y patriótico pero independientes como el Dr. Félix Antonio Alvira y su esposa (del Centro de Residentes Correntinos en La Plata) Elías Azrak (perteneciente a la colectividad armenia de Mardin en La Plata), el Prof. Vladimir Furlan y su esposa, el Prof. Teodoro Zanek y su hermano Miguel Zanek (de la colectividad ucraniana de Berisso), intelectuales como el Dr. Enrique Díaz Araujo, otros de extracción de la ortodoxia peronista como el Lic. Héctor Giuliano, el Dr. Héctor Oscar Legnani, el Prof. Enrique Raúl Pizarro y su esposa, la Prof. María Delia Bouisel, o representantes de la cultura platense como el integrante del conjunto folklórico "Los Colorados", el "Chulo" Del Castillo. Numerosa fue la concurrencia y no es posible abarcarlos a todos en esta breve crónica.
El Director de Estudios del Centro Manuel Belgrano, el Prof. Alonso Grela, inició su discurso, y luego lo hizo el referente local de Vanguardia de la Juventud Nacionalista, que expuso una colección de cuadros que contienen la reproducción de sellos postales con motivo de la Guerra de Malvinas.
Luego se entregaron unos platos recordatorios a los presidentes, comenzando por la hija del Escribano Ángel Luis Zapa, quien fue el primer Presidente del Centro, siendo entregada por el Prof. Alonso. Mons. Andrés Miori hizo entrega del recordatorio al Dr. Hugo Perugini, el cual recordó que en 1993 Mons. Miori celebró una Misa de Acción de Gracias en la sede actual del Centro exponiendo un principio para reflexionar: "el Centro de Estudios General Manuel Belgrano es una institución que mira a la Argentina de cara a la Eternidad, cuya tarea concluirá cuando la Patria alcance las virtudes desde su vocación histórica. Por eso, quiere inclinarse servicialmente hacia los más jóvenes, continuadores de esta obra consciente y gozosamente iniciada, que con la ayuda de Dios será plenamente concluida".
El Dr. Juan Olmedo (Alba Posse) hizo entrega del recordatorio al Dr. José Olmedo, acercándose ambos con gracia. El Dr. Juan Olmedo Alba Posse hizo uso de la palabra al cecir que "es un alto honor estar con Ustedes en este Centro que se sigue llamando Manuel Belgrano, no Juan Manuel Belgrano, se llama General Belgrano, no Doctor  Belgrano; bueno, me ha hecho volver a la Patria, ya hace mucho que creía que no existía; les agradezco a todos, y esperemos que muy pronto sigamos festejando la resurrección de la Argentina, nada más"
El Padre Esteban Alfón entregó la placa recordatoria al Prof. Gilbert Paris, el cual al recibirla agradeció "a todos los colaboradores que en forma permanente ha tenido el Centro en calidad de conferenciantes", mencionando de modo especial al Sr. Alba Posse y al Sr. Héctor Giuliano, para quienes pidió un aplauso.
Juan Pablo Bava Bussalino entregó la placa al actual presidente, el Dr. Miguel Mazorco, el cual manifestó que "vamos a seguir adelante con nuestras gestiones, con nuestras actividades tendientes a restaurar nuestra Patria en Cristo Nuestro Señor".
Finalmente, el Lic. Héctor Giuliano hizo entrega de la placa recordatoria al Prof. Juan José Alonso Grela, el cual expresó que él nunca ha sido Presidente, sino que siempre ha sido Director de Estudios, agradeciendo tan hermoso obsequio. El Lic. Héctor Giuliano destacó el honor de haber entregado el recordatorio al Prof. Alonso, y agregó: "que yo creo en la vida de misión; creo en ese famoso refrán que dice que cuando morimos y nos presentamos ante el Tribunal de Dios Padre no nos van a hacer muchas preguntas, nos van a hacer una sola: ¿Qué hiciste con las aptitudes que Yo te dí? Yo trato de corresponder en mi vida personal a ese mandato, en consecuencia lo hago con una verdadera vocación de servicio hacia quienes, como el Prof. Alonso y sus colaboradores, permanentemente están haciendo un esfuerzo superior a sus posibilidades para hacer llegar estos mensajes de realidad y verdad a la gente; así quería agradecer también yo por las veces que fui invitado y por la presencia esta noche".
El Prof. Gilbert Paris hizo uso nuevamente de la palabra para agradecer al Prof. Alonso y a su señora esposa, quienes "se prodigaron en toda plenitud durante estos 30 años para que este Centro siguiera funcionando, sin lo cual no sé si hubiera sido posible realizar la obra que ha realizado el Centro durante estos 30 años. De manera que no quería dejar pasar esta oportunidad para agradecerles al matrimonio Alonso y a sus hijos también, el haber hecho esta gran obra durante estos 30 años en La Plata", para quienes pidió "un gran aplauso".


lunes, 3 de diciembre de 2012

BREVE RESEÑA SOBRE EL CENTRO DE ESTUDIOS MANUEL BELGRANO DE LA PLATA






Una iniciativa feliz reunió a un grupo de " quijotes convencidos " del valor de la Voz Patria en una casa de la ciudad de La Plata, en los primeros días de julio de 1982.
Se reunieron entonces el dueño de casa, Dr. Hugo Perugini, su esposa, la escribanaGladys Acosta, el también escribano Ángel Luis Zappa, el Dr. Juan Torraca, Juan Marchioni, Rodolfo Arena, C. Pereyra, y J.M. Panei, los que se propusieron fundar un Centro de Estudios históricos y geopolíticos con la intención de dejar huellas de un pensamiento nacional, con raíces en nuestra historia, al margen de las estériles discusiones de los partidos políticos.
Días después, el escribano Zappa y el Dr. Perugini ofrecieron al Prof. Juan José Alonso Grela la dirección de estudios de la joven institución, que se puso bajo la custodia de la Virgen generala de nuestro Ejército, Nuestra Señora de las Mercedes.
Años mas tarde se le dio partida oficial de nacimiento a esta asociación sin fines de lucro, que fue bautizada con el nombre que aun conserva: Centro de Estudios General Manuel Belgrano  adaptando el estatuto tipo de de la dirección de personas jurídicas de la Provincia de Buenos Aires.
Su primera Comisión Directiva conoció los nombres de Néstor Hugo Perugini, Ángel Luis Zappa, Manuel Lagrange, Bartolomé Pablo Balaguer, Oscar Peri, Enrique Pizarro, Rodolfo Arena, Juan Torraca, Ángel Gatto, Gladys Acosta, Elsa Tyrrell, Ricardo Díaz y Miguel Viglioco.
La curiosidad publica, descubrió nuestro nombre, cuando en noviembre de 1982, en la Casa de España de nuestra ciudad, el doctor Federico Ibarguren- emérito profesor de nuestra Universidad Nacional, investigador incansable y estudioso de nuestra historia Patria- así lo hizo saber a los concurrentes.
En dicha disertación brindó una estupenda lección sobre la "historia del liberalismo argentino ", en la oportunidad donde también hablaron el primer presidente del centro, Dr. Ángel Luis Zappa y el profesor Juan José Alonso Grela, director de estudios del instituto.
En aquella conferencia del profesor Ibarguren, ya nos contaba todo lo que amargamente hoy vemos cristalizado en nuestros días, por lo que  en nada nos sorprende este aciago presente.
Aquellas esclarecidas y proféticas notas, no estaban desprovistas  de la esperanzada reacción que nos redimiera, empeñados en el logro de una Nación con destino histórico.
Con el paso del tiempo se fueron sumando a nuestro Centro personas que compartían nuestro interés y que también es preciso mencionar: el Dr. Jorge Galarza, el Prof.Mayeregger, el Dr Pablo Bava Busalino, el Ing. Rubén Cáceres, el Prof. Gilbert París, el Dr. Nicolás Vidal, Rv Padre Gustavo Seguí, Monseñor Juan Carlos Ruta, Omar Ferrer, J. Lafrossia, José Rafael Olmedo, el Dr. José Gattó, el Dr Edmundo París, el Dr. Legnani y la Dra Chinda Brandolino, solo por destacar a algunos.
En la actualidad son otros los nombres que todos los lunes se siguen reuniendo, pero hay uno que sigue inalterable como si fuera el primero de los días: el Prof. Juan José Alonso Grela, más conocido como “profesor Alonso”, alma Mater y espejo de todos los recién llegados al Centro.
Además del mencionado Ibarguren, en estos 30 años que están por cumplirse del nacimiento de nuestro Centro, y en orden cronológico por nuestra casa pasaron expositores de fuste tales como el Dr. Ricardo Alberto Paz, el Dr. Enrique Lombardi, el profesor Raúl Rey Balmaceda, el Dr. Félix Alberto Lamas, el profesor Carlos Manfroni, el Dr. Marcelo Lazcano, el Lic. Héctor Norberto Fernández, el capitánRubén Farinella, el Dr. Carlos Alberto Disandro, el capitán de aviación Rubén Carballo, la Dr. María Delia Buisel, el Dr. Mario Gregorini, Ing. Nicolás Boscovich, el arquitecto Patricio Randle, el capitán Carlos Cohen, el ingeniero Mario Muschini Mejía, el profesor R.P. Rubén Cardozo, el capitán José Ismael Demattei, el Contraalmirante Jorge Alberto Fraga, el ing. Jorge Pedro Scalabrini Ortiz, la Prof.Diana Durán, el ex presidente de la Nación Marcelo Levinsgton, el Ing. RaúlScalabrini Ortiz, el Dr. Roberto J. Brie, el Dr. Mario Caponetto, el Dr. Aldo Ducler, el contraalmirante Carlos Castro Madero, el Dr. Alfredo Rizzo Romano, el Sr. José A. Di Santo, el Dr. Antonio Caponnetto, el Dr. Carlos Asnaghi ,el Dr. Walter Beveraggi Allende, el contraalmirante Castro Madero, el Dr. Horacio Aragón, el Lic. Rodolfo Mendoza, el Pbro. Alfredo Sáenz, el contador Gerardo Terán, el Tte. CoronelSantiago Alonso, el Arq. Mario González Moure, el Dr. Raúl Arloti, el Dr. Julio César González, el Lic. Norberto Ceresole, el ex presidente de la Nación Juan Carlos Onganía, el Dr. Guillermo Yacobucci, el Dr. Carlos Pesado Palmieri y el Prof.Enrique Bonomi, entre otros.
Como es de imaginarse, muchos de estos “amigos  de la casa” siguieron visitándonos en reiteradas ocasiones y esclareciendo con sus magníficas alocuciones.
Mas cercanos en el tiempo nos visitaron el Dr. Rafael Breide Obeid, el Dr. Enrique Díaz Araujo, el Lic. Héctor Giuliano, el Rp. José Luis Torres Pardo, la Lic. Mónica el Río, el Lic. Manuel Soaje Pinto, Adrián Salbuchi, el Dr. Guillermo Rojas, Rubén Gioaninni, el Crio (RE) Oscar Sosa, el Arq. Miguel Ángel Viglioco y el Tte CoronelEnrique Calderón, como asimismo el Dr Octavio Sequeiros entre tantos ilustres distinguidos que nos honraron con su presencia.
Por todo lo expresado supra, es que nuestros esfuerzos se centraron en el estudio de la historia y la geopolítica, seguros de encontrar argumentos para nuestro Ser Nacional.
Entendíamos que la "existencia" de la Nación se muestra en  la " resistencia " de sus miembros interiores y a la pretensión contraria de someterla se le opone el sacrificado empeño del que se compromete con esa existencia.
Concretamente, la labor del Centro se ve reflejada cuando año tras año en las reuniones de los días lunes se preparan los ciclos de conferencias-  los viernes en la segunda parte del año- como asimismo la conmemoración mediante actos recordatorios de días claves de nuestra Patria:
 -el 2 de abril- Malvinas-
- el 25 de mayo- Primera Junta Patria-
-el 20 de junio- Día de la Bandera-
-el 9 de julio –Día de la Independencia-
-el 20 de noviembre- Día de la Soberanía-
Justamente con motivo del festejo de esta fecha es cuando prácticamente se culminan las actividades del año con la celebración en el Campo de Deportes del Colegio Santo Tomás Moro en Abasto, La Plata, donde luego de la Santa Misa se produce un desfile y salva de 21 cañonazos a cargo de “Los blandengues”, capitaneados por el Padre Raúl Sidders, para proseguir con un almuerzo y espectáculo folklórico que se extiende hasta entrada la tarde.
El Centro ofrece,  año tras año a los nuevos integrantes, a tomar la posta de que van dejando otros por el lógico paso del tiempo, esta propuesta, la de mantener vivo ese espíritu patriótico que lamentablemente los medios de comunicación intentan apagar haciendo caso omiso a lo verdaderamente importante...
El asedio exterior e interior al que ya hiciéramos mención, no lo ha doblegado aun, merito que en parte se debe a quienes han compartido el compromiso de no abandonar las trincheras nada cómodas de la Verdad y la Justicia.
Este comprometido trabajo, se enriquece en nuestro caso, con la memoria de nuestro heroico pasado, la generosidad de nuestra raza fundadora  y las riquezas venerables de nuestra Fe, acerada en el sacrificio, el dolor y el martirio.
Nuestro Centro hizo suyo un compromiso similar.
Todo eso conforma el misterio del ser, y que solo encuentra explicación posible mirado desde el ángulo de la Cruz, siendo ese por siempre nuestro único programa.
Así nació la Patria y este signo de dolor y de vida, es para nosotros, como también lo fue para el soldado de la independencia o el gaucho de la resistencia, un símbolo de una vocación que no queremos abandonar.
Solo resta agregar, que, nuestro querido Centro de Estudios entiende a la Argentina en un trance por volver a su gesta fundadora, lo cual es reivindicar su existencia, animar su cordura política y ofrecer un proyecto nacional, creíble, viable y concreto.
Nos negamos a aceptar “cualquier cosa” con tal de permanecer, solo por permanecer.
Deseamos las cosas que conducen al Bien, privilegiando el Ser, pues como nos lo enseñara Leonardo Castellani: “Amar la Patria es el amor primero y el verdadero amor, después del amor de Dios, mas si es crucificado y verdadero son sólo un amor, ya no son dos”
Saber es la clave, y entre todos los conocimientos el saber mandar es en nuestro caso el principal; por ello hemos elegido el camino de la escuela política, esto que los latinos enseñaban, era hacer silencio para que pueda incorporarse a nuestro ser, el Logos fundador.