sábado, 25 de abril de 2015

Las primarias son antidemocráticas

 

 

Addisi, Federico Gastón 1

 

 

La decadencia de los partidos políticos

Que el régimen de los partidos políticos está en crisis no hay ninguna duda. Que la representatividad que dicen ostentar –y que la Constitución les otorga- es cada vez más cuestionada es otro dato fáctico de la realidad. Por eso, antes de plantear soluciones transparentes y de fondo, verbigracia: la constitución del Chaco de 1951 en lo que hace a compartir la representación del pueblo para la Cámara de Diputados entre los partidos políticos y las corporaciones y organizaciones libres del pueblo, han preferido importar el sistema de primarias.

Nosotros, como auténticos peronistas, bregamos por la definitiva eliminación del sistema de elección primaria, conocidas popularmente como “PASO”. Este sistema, calcado del modelo que se implementa en los EEUU, desconoce las diferentes idiosincrasias de la sociedad argentina y norteamericana, y lo que es peor, los vicios de la dirigencia política nacional. Lo que ya sería suficiente para dudar de su eficacia.

Si a eso agregamos que las PASO fueron sancionadas en un trámite exprés del Congreso en 2009, sin consenso alguno, con un claro sesgo autoritario por parte del gobierno que sin sonrojarse proclamó por aquél entonces que las primarias que instauró Cristina Kirchner eran “la mayor conquista de la democracia”, empiezan a sobrar las palabras. Pero además, hay que denunciar con todas las letras que dicho sistema es profundamente antidemocrático y claramente favorece a los partidos mayoritarios. La condición de alcanzar el 1,5% del total de sufragantes para poder estar habilitados a la elección definitiva, priva a los electores de poder elegir a sus representantes, si es que lo mismos no alcanzaron dicho porcentaje. Y eso sólo les deja margen para “optar” entre las fuerzas mayoritarias, o votar en blanco. Entra en escena el famoso “voto útil”. Y vale la pena recalcar el concepto, el ciudadano ya no está eligiendo sino optando, a la vez que dirime por la propia incapacidad de los partidos para discutir política, las internas de los mismos.

Entonces nos preguntamos: ¿Esto es democracia? Y por supuesto, desde el Estado se cuidan de dar a conocer a los ciudadanos el costo que dicho festival de “listas y boletas” –que tampoco resuelve las internas de los partidos políticos ya que los mismos constituyen frentes de dudosa unidad de concepción, y ninguna coherencia ideológica, con tal de evitar dichas “internas” y el temido cadalso de caer bajo el 1,5%- significa para los bolsillos de los contribuyentes. Por lo que tenemos que remitirnos a la cifra del 2011, en la que se gastaron nada menos y nada más que 150 millones de pesos…¿cuánta obra pública podría hacerse con este dinero? ¡Y ni hablar de la posibilidad del trastorno de tener que votar 2, 3, o hasta 6 veces en un año!

Finalmente, la Ley 26.571 arrastra vicios desde su sanción, como ser la distribución de los aportes públicos para la impresión de boletas y pautas publicitarias de los diferentes partidos, todo esto en manos del Ministerio del Interior. Creemos suficiente lo expresado para invitar a la reflexión y entre todos pensar en otro sistema de representación y animarnos a cuestionar a los partidos políticos tal como hoy se los conoce.

FEDERICO GASTON ADDISI es dirigente justicialista (historiador y escritor), director de Cultura de la Fundación Rucci en CGT, miembro del Instituto de Revisionismo Historico J. M. de Rosas, miembro del Instituto de Filosofía INFIP, diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y diplomado en Relaciones Internaciones (UAI).

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viernes, 24 de abril de 2015

Desendeudamiento K: La Deuda Pública es el doble que en el 2003

 

 

En los últimos tiempos parece estarse acentuando la preocupación en medios políticos y técnicos acerca de la pesada carga de vencimientos de la Deuda Pública que heredará el próximo gobierno, tema al que nos hemos referido en numerosas oportunidades.

La presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, dijo enfáticamente en su discurso ante el Congreso del primero de marzo pasado: “Señoras y señores legisladores: hemos desendeudado definitivamente a la República Argentina”.

Sin embargo, no es cierto, empero, que el país se esté desendeudando ni que lo haya hecho bajo la administración Kirchner. Veamos:

El stock de Deuda recibido por el gobierno K era de 150 mil millones de dólares en el año 2003. Hoy suma unos 250 mil millones. Es decir, que ha crecido en 100 mil millones de dólares. Un promedio de casi 10 mil millones por año.

En el ínterin, la Presidenta dijo que el Estado argentino pagó 190 mil millones por servicios de Deuda, sin que haya información desagregada alguna sobre este monto.

Según los últimos datos oficiales –Informe de Deuda del Ministerio de Economía (MECON) al 30 de junio del 2014– el stock de las obligaciones registradas a esa fecha es de 211 mil millones de dólares. De esta cifra, 199 mil millones corresponden a de Deuda “Performing” o en cumplimiento y los 12 mil millones restantes a loa “Holdouts” o bonistas que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010.

A su vez, esta deuda no comprende los cupones PBI que son entre 10 y 15 mil millones de dólares. Tampoco el excedente estimado de las cifras a pagar a los holdouts estimado entre uno 10 y 20 mil millones. Ni los Intereses a pagar en el futuro que trepan a 77 mil millones de dólares. Es decir, conceptos que también forman parte de las obligaciones a ser abonadas.

Esto hace que el total real de la Deuda Pública Argentina –sin contar Banco Central (BCRA), Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios y Juicios contra el Estado con sentencia en firme– supere hoy los 300 mil millones de dólares.

Contradicciones

Por otra parte, los vencimientos de servicios –por Capital e Intereses– de esta Deuda de 300 mil millones de dólares, no presentan números oficiales claros ni coincidentes:

Las cifras anunciadas por la Presidenta son mucho más bajas que las consignadas en los informes del MECON y, a su vez, las cifras del MECON son mucho menores que las aprobadas por la Ley de Presupuesto.

Según el último Perfil de Vencimientos de Deuda del MECON, en el corriente año caen pagos por capital de 26 millones de dólares. Vencimientos que un 70 % es en moneda extranjera y el 30 % restante en pesos.

El Presupuesto 2015 aprobado por el Congreso, en cambio, dice que los vencimientos de capital durante el corriente ejercicio son equivalentes a 53 mil millones de dólares y que el stock de Deuda aumentará en 17 mil millones como producto de un endeudamiento público total previsto en 71 mil millones de dólares.

Además, para el año 2016, los vencimientos de capital según el MECON son de 17 mil millones de dólares pero todavía no se conocen las proyecciones oficiales para el próximo ejercicio, siendo que conforme la experiencia de desvíos de los años anteriores los importes de la realidad presupuestaria estarían nuevamente en más del doble.

Oscuridad

Dentro de este cuadro de vencimientos, por último, existen varios hechos centrales que distorsionan todo intento de proyecciones realistas en materia de Deuda, que provienen no sólo de la falta de información y/o las contradicciones de cifras oficiales sino también de cuestiones metodológicas en la presentación de los datos y también de alteración de razonamientos de simple lógica:

1. La totalidad de los vencimientos de capital de la Deuda Pública se pagan, íntegramente, con nuevas obligaciones, vía renovación de deuda con el mismo o con distinto acreedor. Es decir no existen cancelaciones netas sino que se toma sistemáticamente Deuda Nueva.

2. El perfil oficial de vencimientos –que en los cuadros oficiales se muestra como decreciente – es completamente engañoso. Parte del falso supuesto que las obligaciones se cancelan a su vencimiento, lo cual no es cierto porque los importes de capital y de los intereses son creciente.

3. Una muy alta proporción de la Deuda Pública –el 58 % del total– está compuesta por Deuda intra-Estado, producto de la “internalización” de Deuda Externa pagada con reservas del BCRA. El problema es que esta política de pago a terceros –acreedores privados y organismos financieros internacionales– se ha hecho a costa de un empapelamiento del propio Estado con títulos sin capacidad de repago emitidos contra fondos que no le son propios sino que son administrados por el Estado (caso FGS ANSES, BCRA, BNA y toda una serie de organismos oficiales).

En definitiva, la deuda pública argentina continúa en fuerte aumento por su propia inercia acumulativa, dado que el Estado no tiene la solvencia ni la liquidez necesarias para reducir su monto. Por eso apela a la refinanciación permanente, pagando todas sus deudas con nuevas deudas.

Lo anterior tiene como agravante el hecho de que el Estado tiene que sufragar además los déficits gemelos crecientes –fiscal y externo– que hoy se cubren esencialmente con emisión monetaria y con uso de reservas internacionales que se compran con más deuda (Lebac/Nobac).

Con lo cual, el objetivo final de esta política de pagos a ultranza – hoy tensada al máximo por la presión de los fallos de la justicia norteamericana a favor de los Fondos Buitre– no es dejar de tomar deuda sino, por el contrario, retornar al mercado internacional de capitales, precisamente para volver a endeudarse. Una realidad que comparte toda la clase dirigente argentina – oficialismo y principales partidos políticos, sectores empresariales y bancarios, y medios de formación de la opinión pública – que está de acuerdo en salir de la actual crisis de deuda con más endeudamiento público.

Jueves 23 de abril de 2015, por Héctor Giuliano

viernes, 17 de abril de 2015

El Trasvasamiento Generacional y la Tradición Sindical Peronista

 

FEDE

 

Vivimos tiempos complicados, dónde los intentos por instaurar un Nuevo Orden Mundial hacen sentir sus consecuencias en forma recurrente sobre la ya debilitada soberanía del Estado-nación. No es de extrañar entonces, que la Argentina tienda a “reproducir” fenómenos extraños a su idiosincrasia, provenientes de los centros de poder mundial y proclives a afianzar el grado de indefensión que sufre nuestro país.

No olvidemos que el autoproclamado “Nuevo Orden”, aspira a barrer con todas las fronteras y los estados nacionales, para instaurar un único gobierno mundial. El fenómeno al que nos referimos y que algunos “desorientados” quieren imponer, no es otro que el del “bipartidismo” y el de la tan declamada “libertad sindical”.

Para lo primero se pretende amalgamar a todas las fuerzas políticas, en torno a un peronismo ya quebrado, en un partido de “centro derecha” y otro de “centro izquierda” (a la usanza de los países del G-7 y EEUU). Y para lo segundo, se busca quebrar el modelo sindical peronista.

En el desarrollo de lo que intentamos demostrar, tiene una importancia clave el año 1989. Ese año cayó el muro de Berlín (y con él definitivamente el marxismo en su vía leninista), se disolvió la URSS, y fue proclamado, por George Bush (padre), después de la Primera Guerra del Golfo, el nacimiento del mentado “Nuevo Orden Mundial”, bajo la forma de las “democracias liberales de occidente”. En realidad este nuevo ordenamiento lo que se proponía es el establecimiento de un pensamiento único y hegemónico en lo político, a través de la  instauración de un único Gobierno de carácter privado, manejado por el “establishment” usurero-financiero-tecnotrónico-petrolero-mundial (plutocracia), para lo cual era necesario la supresión de toda frontera y por ende del estado-nación y la desaparición de las religiones, sobre todo, la católica (el lamento “progresista” ante la elección del Papa Franciso es una muestra de lo que decimos).

Uno de los máximos teóricos del Nuevo Orden, Brzezinski, en su libro “La era Tecnotrónica” decía: “El eje esencial de los conflictos ya no se sitúa entre el mundo occidental y el mundo comunista, sino entre los países desarrollados y los que aún no lo están. El estado-nación, en cuanto a unidad fundamental de la vida organizada del hombre, ha dejado de ser la fuerza creativa: los bancos internacionales y corporaciones multinacionales actúan y planifican en términos que llevan mucha ventaja sobre los conceptos políticos del Estado Nación. Los gobiernos sólo sirven ya para disponer de una autoridad capaz de controlar los desórdenes internos que se producen en su zona de actuación”.
Para destruir definitivamente el estado-nación debe fragmentárselo, vaciarlo de contenido, aniquilar sus movimientos nacionales,  “aggiornar” la opinión de los partidos políticos al discurso “políticamente correcto”, que no cuestionen los ejes esenciales del proyecto mundialista; sino que al contrario, sean aliados o parte de él, a la vez que se procura aniquilar los cuerpos intermedios de la comunidad, especialmente a los sindicatos.

Estos organismos supraestatales, no muy conocidos para el público en general, son: el CFR (Council of ForeignRelations), la Trilateral Commission, RIIA, Grupo Bilderberg, etc. A su vez actúan en los organismos formales, verdaderas “herramientas de superficie” de esta dictadura mundial como la ONU, la OIT, el FMI, el Banco Mundial, la Corte Internacional de Justicia, la OTAN, etc. Estas conocidas instituciones son la cara visible de aquellos poderes ocultos. Por ello no podemos permitir la ruptura del movimiento nacional; en la Argentina encarnado por el peronismo, si es que aún no es tarde para impedirlo. Pero no nos desalentemos, pues como señalamos al inicio, hay esperanzas, y a nuestro criterio no provienen de la rama partidocrática –creemos que definitivamente entregada- sino del campo gremial. Pero aún en el movimiento obrero organizado tenemos que decir que por allí, también el diablo metió la cola…

No olvidemos el “fallo de la Corte Suprema”, a pedido del kirchnerismo, sobre la “obligación de otorgar personaría gremial a la CTA”. No hay nada de inocente en esto. Se busca destruir el modelo sindical de Perón, y con él, barrer el último ladrillo que queda en pie del peronismo a secas, sin aditamentos. Pero qué nos dice el maestro Alberto Buela sobre la CTA: “Es una variante de la versión socialdemócrata con el agregado de que, bajo la máscara de “democratización de los gremios”, esconden la búsqueda del debilitamiento de los mismos.

Hay que ampliar la democracia sindical mediante la habilitación a los sindicatos simplemente inscriptos, aunque no tengan personería gremial, en la participación de la discusión en los convenios colectivos de trabajo. Y que estos convenios sean aprobados o no, después, por los trabajadores representados en asamblea, plebiscito, o voto directo.

Esa propuesta de falsa democratización sindical, quiebra la representación gremial orgánica, dada en la personería gremial, y permite la creación de cuantos gremios se quieran por empresa o rama de producción, lo que forzosamente anarquizaría la discusión del convenio y la representación genuina de los trabajadores. Ello conlleva, necesariamente, a una pérdida sustancial del poder sindical, tanto ante las cámaras respectivas como ante el gobierno”.

Mientras la vieja guardia gremial se distrae en la partidocracia liberal, emergen nuevas generaciones de dirigentes sindicales. Y sí bien algunos, por acción u omisión, son funcionales a la destrucción del modelo sindical peronista; otros no sólo lo defienden sino que redoblan la apuesta capacitando sus cuadros para tratar de retomar el camino correcto. El dilema es de hierro: se está con la partidocracia o en la batalla cultural por la recuperación y restauración del peronismo; se está con el “cuento” de la “libertad sindical” y “la amplitud” hacia modelos como el de la social democracia o con el modelo sindical de Perón. La eterna batalla, como siempre, sigue siendo: LIBERACION O DEPENDENCIA.

* FEDERICO GASTON ADDISI es dirigente justicialista (historiador y escritor), director de Cultura de la Fundación Rucci en CGT, miembro del Instituto de Revisionismo Historico J. M. de Rosas, miembro del Instituto de Filosofía INFIP, diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y diplomado en Relaciones Internaciones (UAI).

FEIMANN Y EL PERONISMO ILUSTRADO

 

 

 

Un jubilado y lúcido profesor de filosofía de la Universidad de Buenos Aires me hizo llegar un reportaje en Perfil al “novelista, guionista de cine, filósofo y analista político ” José Feimann cuyo título es: El peronismo no tiene ideología.

Es conocida por todos la capacidad acomodaticia, en política, de este eminente pensador. Eminente porque le saca una cabeza a cualquiera de los mediocres intelectuales progresistas argentinos del momento. 

Pero, ¿qué decir ante semejante título y afirmación taxativa?. Lo mejor sería nada porque es una proposición indemostrable, arbitraria y subjetiva, de carácter “gorila” y antiperonista. 

Pero, algo tenemos que decir, porque Feimann (en adelante José, así lo acriollamos un poco), según cuenta él, es el único filósofo argentino que recibió Kirchner cuando era presidente, y quien nos dice, que por ahí, con este comentario que hacemos, nos recibe a nosotros. 

El razonamiento falaz de José, según sus palabras, es que: el peronismo no tiene ideología porque es un aparato político terriblemente pragmático constituido por personajes de tipo mafioso para nuclear poder, con lo cual da un salto indebido y  erróneo que va de la crítica a las personas (mafiosos que usan al peronismo) a negar contenido ideológico político al peronismo. Mafiosos, oportunistas, corruptos hay en todos los partidos y movimientos políticos, puede ser que el peronismo los tenga en abundancia, pero de ello no se deriva la carencia de un sistema de ideas. 

Esto de negarle entidad ideológica al enemigo es una táctica que viene de lejos, pues el marxismo y su teóricos siempre le han negado contextura intelectual al fascismo: No es una ideología sino simplemente un sistema de acción, afirmó en forma reiterada Hebert Marcuse. Claro que con esta proposición obvió todo un sistema de ideas que arranca con Sorel, pasa por Pareto, Mosca, Giovanni Gentile, llega hasta Mussolini y termina enGiorgio Locchi. 

Salvando la distancia, porque José no es Marcuse, pero hace el mismo razonamiento: el peronismo no tiene ideología solo quiere el poder para usufructuarlo para beneficio de sus dirigentes que son mafiosos. Y así se acabó toda argumentación. Peor aún, José no argumenta, pontifica en tanto que Papa laico de la izquierda progresista, con una afirmación de neto corte gorila y antiperonista. 

Hablando en serio, si es que alguna vez podemos hacerlo con José, quien se toma a la chacota casi todo aquello que se encuentra en el mundo sublunar, decimos que el peronismo entra perfectamente dentro de lo que hoy se llaman “los comunitarismos”. Es una ideología comunitarista, no es ni comunalista como quería el viejo y sabio Saúl Taborda ni es comunista. Es comunitarista. 

Esto es, sostiene a lo largo de todos sus manuales de “doctrina peronista” y la media docena de pensadores lúcidos que tuvo, que la construcción de una comunidad organizada es el principio, fin y sentido de toda su acción política. 

Así la idea de comunidad organizada es no solo un sistema social a construir (el peronismo quedó, hasta ahora, como una revolución inconclusa) sino también un sistema de poder. Como sistema social a construir sostiene que el pueblo suelto, aislado, atomizado del liberalismo no existe. Solo existe el pueblo organizado, que como tal se transforma en factor concurrente en los aparatos del Estado que le son específicos a cada organización del pueblo. Y como sistema de poder, sostiene que el poder procede del pueblo, que se expresa a través de las organizaciones de la comunidad (Org. libres del pueblo). Ni el poder procede del Estado, ni el pueblo delega su poder en las instituciones del Estado. Para el peronismo el poder se crea no se conquista como es el caso del liberalismo y del marxismo dos sistemas de ideas producto de la modernidad ilustrada y progresista. 

Por supuesto, que todo esto a José le llueve, pues tiene un baño de lanolina ideológica, como los viejos nadadores de aguas abiertas, a quienes no les penetraba ni una gota de humedad. Pero el hecho cierto, el hecho bruto es que el peronismo es y ha sido siempre eso, más allá de los hombres que lo han conducido en sus distintas etapas. 

Otra cosa son “los peronianos”, los eternos vividores del peronismo llenos de discursos con frases hechas y con un lenguaje hablado (muerto)  y no hablante (creador) como gustaba decir Merleau-Ponty. Que se han pasado la vida proclamando un discurso en el que afirman creer, pero que no llevan jamás a la práctica. En una palabra, adoptan un compromiso que no los compromete. Ha sido como el exitoso conductor de televisión Marcelo Tinelli, que vende un producto que él  ni su familia compran. 

Esto, que los peronianos han usufructuado para provecho propio del peronismo (el ejemplo emblemático es el viejo Cafiero) es un hecho sabido, reconocido y comentado desde siempre dentro del peronismo, pero de allí no se puede colegir que el peronismo sea o peor se agote en estos personajes que José llama mafiosos. 

Incluso el peronismo ha propuesto en más de una oportunidad el cambios serios y profundos como lo fue transformación del espurio régimen liberal de la representación política (hay que recordar el trabajo de Evita con la creación de la constitución del Chaco). ¿Sabe acaso algo acerca de la reforma agraria en la Puna donde se le expropió a la familia Campero 3 millones de hectáreas para difundir entre 23.000 pobladores criollos de la zona? Pero claro, de eso José no sabe nada, su visión del peronismo está acotada a lo que sucede entre el río y la avenida Callao. 

En definitiva, José tiene una visión y versión ilustrada acerca de la naturaleza del peronismo. Como dijera Hegel: nadie puede saltar sobre su tiempo y José no puedo saltar sobre sus lecturas, no pudo, finalmente, pensar con cabeza propia. Quedó atado a los prejuicios y preconceptos de lo que leyó.

Por Alberto Buela

jueves, 16 de abril de 2015

ANTE LA MUERTE DE EDUARDO GALEANO Y SU DISCURSO ANTIHISPANISTA

 

 


Sr. Eduardo Galeano

Mucho me hubiese gustado conocerlo en alguna orilla del Plata para expresarle estas palabras personalmente. Respecto a su discurso donde mezcla la epopeya española y el imperialismo anglosajón,  quiero dejarle estas líneas, deseándole de todo corazón que este viendo la verdad eterna y su alma se haya reconciliado con Dios y pueda descansar en paz.  En principio, nadie duda que en la conquista del Nuevo Mundo hubiera abusos, como pasa siempre, aún hoy, cuando se encuentran poblaciones que se desconocen;  solo que el resultado final fue una civilización donde los naturales salieron favorecidos en el balance final. ¿Qué hubiera sido de ellos si Inglaterra hubiese llegado como luego llegó a partir de 1810 al imponer las revoluciones secesionistas? Los hubiesen exterminado como hicieron los liberales anglófilos uruguayos que no dejaron un charrúa vivo, llegando a vender a los últimos a un zoológico belga. Sí, los uruguayos ya independientes y llenos de frases sacadas del Paris de 1789, vendieron indios como esclavos y estos fueron rescatados por el pueblo belga, que fue movido a la misericordia por su piedad católica, esa piedad que usted rechazaba dado que es hijo del laicismo uruguayo, característica intelectual que impide discernir la historia en sus valores escatológicos. Característica artificial para quitarnos la fe que nos unía a ambos lados de la misma Argentina. Solo el muy católico Artigas, que incluso fue catequista en su exilio en Paraguay, defendía como hermanos a los indios charrúas. Y por su identidad cristiana, nunca dejó de sentirse argentino, aunque el estado uruguayo lo suba al altar de padre de la patria; por el contrario, fue un auténtico Protector de los pueblos libres, por ende, de los charrúas también.

¿Y si los chinos hubiesen coronado con éxito sus expediciones a América? ¿Qué hubiese pasado? Bueno, llegaron asiáticos hace miles de años y aquí se quedaron, no volvieron a Asia y su cultura no llevó un avance paralelo a sus primos que quedaron en China o Mongolia. Fueron decayendo hasta no reconocerse entre ellos y matarse y dominarse, esclavizarse e incluso comerse unos a otros. Hablar a la distancia, del respeto a todas las culturas, es muy cómodo con termo y mate en la mano, pero si a uno le toca ser la víctima propiciatoria en un altar de sacrificios humanos, ya ahí cambia la cosa.

¿Y si Rusia hubiese continuado su extensión más allá de la Alaska rusa? Habría chocado con las primeras tribus, tal vez los hubiesen evangelizado a su manera, ¿cómo lo hicieron con los esteparios de Siberia, donde algunos estudios acusan a los rusos de genocidio? Pero fue voluntad de Dios, sí ese Dios pescador de almas e hijo de un carpintero pobre, aunque de sangre real y enemigo de la usura que, gracias a la América hispana, occidente fuera católico y no ortodoxo ruso ni mucho menos confucionista. La historia fue así. Y en ese discurrir, hubo hazañas, progresos, abusos, alegrías y desgracias, héroes y pusilánimes, generosos y avaros, santos y pecadores, como lo es la humanidad desde el pecado original. Disneylandia es solo un juego, en la realidad no existe y las utopías nos alejan de lo bueno, no nos hacen caminar como alguna vez usted dijo, sino retroceder, por lo general de manera sangrienta. Pero cada vez que se pudo, España puso límites tanto a la barbarie indígena que terminó por abandonar la antropofagia y los sacrificios humanos, como al abuso de los encomenderos, muchos de los cuales, se duda que fuesen auténticamente españoles de fe y origen. Las Leyes de Indias que protegían a los pueblos indígenas fueron la base del Derecho internacional, así que aún con abusos, las cosas se hicieron mejor de lo que estaban y de lo que habrían realizado los ingleses u holandeses, poco proclives a respetar vidas ajenas, pero sí a pagar plumas vernáculas para denostar a nuestra civilización. Pero, ¡recuerde, compatriota de la Banda Oriental, que los verdaderos abusos hacia los naturales, provinieron de los revolucionarios que les quitaron las tierras, a partir de mayo de 1810, en nombre de un igualitarismo que ellos no practicaron, sino que se enriquecieron sirviendo a Londres! Y prueba de eso, fue que la mayoría de las tropas realistas estuvieron formadas por negros e indios libres, incluso algunos, y no pocos, con grado de generales que, sin dar un paso atrás ni ceder a los cantos de sirenas seudo libertadoras, pagaron con sus vidas su fidelidad a un ideario de civilización cristiana. ¿Hemos avanzado en estos doscientos años o nos fuimos dividiendo con un siglo XIX pleno de guerras internas continuadoras de la gran guerra civil que significó el habernos dividido en veinticinco países? ¿Somos más fuertes que cuando juntos conformábamos una potencia con moneda única que circulaba hasta en oriente y África, o lo somos ahora con monedas depreciadas continuamente y sin peso internacional entre las naciones más poderosas? Hoy estamos en el umbral de una nueva secesión territorial y nadie reacciona sino que critica 1492 sin ver que desde 1982 nos quitaron parte del Mar Argentino, islas y Antártida. Y lo siguen haciendo, avanzando sobre nuestros intereses. Y esa quita no es a los argentinos y chilenos nada más, es a todos los pueblos hispanoamericanos, que desunidos somos cada vez, notoriamente más débiles.

En dos siglos, pocas veces se pudo sublevar el subsuelo de la patria formada con estas Españas americanas. Y los que lo intentaron terminaron fusilados o perseguidos hasta después de muertos.

Usted escribió muchas páginas, algunas de ellas llevaron a muchos jóvenes a morir por una ideología que no nos llevaba a ninguna solución. Esa es su carga. Las palabras no son neutras, cada una de ellas tiene un peso que perdura en el tiempo. Por eso, vale la pena analizar las cosas como son y cómo fueron en verdad, para saber cómo y cuándo nos caímos al pozo y así saber que debemos hacer para salir de él y qué hacer luego con nuestro destino, para poder escribir nuestras propias páginas en ese muy difícil libro que es la historia universal.

 

Por Patricio Lons